El hombre que hoy cede la presidencia de Francia tras 12 años en el poder es un camaleón que usó todo tipo de artimañas para deshacerse de sus adversarios políticos
15 may 2007 . Actualizado a las 07:00 h.EL ADIÓS DE VILLEPIN. El primer ministro que apoyó el no a la guerra de Irak dimitió ayer. Podría haber sido humorista o presentador de televisión, pero su ambición y maestría para la conspiración lo encumbraron en la más alta cima del Estado. Tras 45 años viviendo del poder, los 12 últimos como presidente, Jacques Chirac se jubila y deja libre el camino a una nueva generación de políticos de la derecha que han encontrado en él una fuente inagotable de inspiración. «Este tipo es capaz de todo». La frase de Valéry Giscard D'Estaing resume su incredulidad ante la jugada con la que su entonces primer ministro le declaró la guerra: Chirac acababa de anunciar su dimisión ante las cámaras, vivamente emocionado, acusándolo de negarle los medios para sacar el país adelante. La gente lo creyó y se puso de su lado sin imaginar siquiera que había ensayado durante horas este golpe perfectamente calculado. Giscard, soberbio y engreído, lo había subestimado igual que sus profesores del colegio. «Demasiado charlatán, distraído y nervioso para tener éxito», escribieron en su boletín de notas de niño. Él se tomó su tiempo para desmentirlo y apuró sus privilegios de hijo único y mimado de la burguesía acomodada. En la facultad de Políticas se consagró como gran seductor y empezó a tratar -siempre de usted- a una chica feúcha, pero rendida a sus encantos. La familia de Bernardette, rica, tradicional y ultracatólica, tenía la llave para introducirlo en las altas esferas que le fascinaban. Por ella dejó plantada a una novia americana y con su apoyo entró en la Escuela Nacional de Administración. Su primera gran conquista fue Georges Pompidou. Se convirtió en su mentor y le ofreció un primer puesto donde se ganaría el apodo de el buldócer, por su frenesí en la concesión de licencias. Repartiendo subvenciones consiguió su primer escaño en la Asamblea Nacional y mostró su personal estilo de hacer campaña. Los apretones de manos, la conversación con el paisano o el elogio de un buen vino han sido siempre algo más que una pose. Sus próximos dicen que necesita el contacto humano tanto como la buena mesa o la cerveza fresquita. Sólo se le conoce una depresión, cuando no pudo superar su complejo intelectual y perdió frente a Mitterrand en el segundo intento frustrado por alcanzar el Elíseo. Coincidió con la anorexia de su hija mayor Laurence. Entonces, la pequeña Claude tomó las riendas de la comunicación y le ayudó a salir a flote. Lista de víctimas Dos veces primer ministro, alcalde de París durante 19 años, refundador del gaullismo, Chirac tiene una larga lista de víctimas en su currículo. Un manifiesto traidor, una carta con instrucciones secretas de voto, una cámara que filma un momento grotesco y Chavan-Delmas, Giscard y Balladour pasan a la historia con casi todos sus colaboradores. Una oportuna inspección de Hacienda y se esfuma su rival a la presidencia del partido, siempre bien surtido de fondos gracias a la máquina de hacer dinero del Ayuntamiento. Fue un joven ministro de Presupuesto con Balladour quien ordenó investigar unas cuentas sospechosas de viviendas sociales. Fueron los inspectores de Sarkozy los que siguieron el hilo de la compleja red de financiación ilegal que Chirac tendrá que aclarar en parte cuando caduque su inmunidad presidencial. Sólo en parte, porque la mayoría de expedientes fueron anulados cuando se sancionó al juez instructor. Quedan pendientes cuentas japonesas, espionaje político y un lote de viajes privados pagados en metálico. Antes de suicidarse, un constructor confesó haberle entregado una maleta con cinco millones de francos. Siempre ha aprovechado las oportunidades de la vida: cuando ocupó su primer cargo público se compró un castillo en ruinas que un mes después fue declarado monumento histórico. La reforma la financió el erario público. ¿Será verdad que se jubila a los 74? Ha conseguido que le presten un dúplex de lujo frente al Louvre, y el último rumor es que se presentará al Senado para convertirse en su presidente y segunda autoridad del Estado.