Ni más cerca, ni más lejos de Bin Laden

Enrique Vázquez

INTERNACIONAL

07 ago 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

madrid | La cumbre Bush-Karzai en Camp David se atuvo al marco previsto con las alabanzas de rutina, la amabilidad del anfitrión, los elogios al visitante («un amigo personal») y una convencional aparición ante la prensa. Sin embargo, estuvo precedida por una declaración del presidente afgano que llamó la atención por su sinceridad: «Las cosas no van bien en Afganistán».

Karzai reveló a la CNN tres cosas básicas: la seguridad ha empeorado claramente en los dos últimos años en Afganistán; no hay noticias de Bin Laden, asunto respecto al que declaró: «No estamos más cerca, ni más lejos de él. Estamos donde estábamos hace unos pocos años atrás»; y los bombardeos aliados han matado más civiles que los talibanes.

Hay que añadir otro: con el régimen integrista y teocrático la producción de amapola para producir heroína había caído hasta casi desaparecer, según reconoció la ONU, pero ahora se cultiva en el país el 95% de toda la que se procesa en el mundo. Es seguro que este comercio ilícito aprovecha no sólo a los campesinos y a los coriáceos señores de la guerra, sino también a los talibanes.

Feudos montañeses

A estas circunstancias, compatibles con las cuantiosas pérdidas de la guerrilla y su arrinconamiento en los feudos montañeses, que imposibilita la conquista de Kabul u otra gran ciudad, se suman, además, los problemas en el vecino Pakistán, sobre todo en el noroeste, donde los pastunes son un solo pueblo que no ha interiorizado la frontera, y en el que los insurgentes tienen sus santuarios de retaguardia.

Karzai está solo. Es un presidente sin partido escogido en su día por los servicios norteamericanos en cuanto que exiliado pro-occidental. De distinguida familia pastún, anglófono, y al margen de las querellas entre los feroces jefes territoriales y sus clanes, ha cumplido muy bien con su función, y ha asumido que su autoridad real no pasa de la capital y depende de un permanente equilibrio inestable con los poderes de hecho. ¿Qué hacer?

Hay un extendido pronóstico en los ambientes diplomáticos que augura la retirada norteamericana antes en Irak que en Afganistán. Es seguro, en cualquier caso, que el presidente Bush dejará la crisis a su sucesor en enero del 2009.