Fred Thompson, un émulo de Ronald Reagan para liderar a los republicanos

Tatiana López

INTERNACIONAL

El protagonista de la serie «Ley y orden» podría ser el segundo actor en llegar a la Casa Blanca

26 ago 2007 . Actualizado a las 02:33 h.

Cuando en el año 1980, el republicano Ronald Reagan decidió presentar su candidatura a la presidencia de su país, el político conservador contaba entonces con dos puntos negativos en su currículo: era un hombre divorciado y había sido un actor de segunda.

Veintisiete años después de que el actor entrara en la historia americana como «uno de los presidentes más queridos de EE.UU.», otro intérprete separado, el ex senador Fred Thompson, amenaza con conquistar también la Casa Blanca en las próximas elecciones.

Aunque poco conocido fuera de sus fronteras, Frederick Dalton Thompson lidera desde hace meses la lista de los más deseados entre los candidatos republicanos, a pesar de no haber entrado oficialmente en la carrera presidencial.

En uno de los peores momentos para la Administración Bush y tras la caída del ex alcalde de Nueva York, Rudy Guiliani, quien perdía su título de «preferido» después de las críticas por su gestión del 11-S, este antiguo senador de Misisipi se ha convertido en la última esperanza de un partido minado, en los últimos tiempos, por los escándalos y la falta de liderazgo.

Muy popular en los Estados Unidos, gracias a su papel de juez magnánimo en la serie Ley y orden, tan sólo Hillary Clinton parece hacer sombra, a día de hoy, a este político, entre cuyos méritos se cuenta haber provocado la caída del mismísimo Richard Nixon.

Nacido en el seno de una familia humilde, hijo de un vendedor de coches y de una ama de casa, Frederick Thompson destacó desde muy pequeño por su capacidad para triunfar en todo lo que se proponía.

Polémica primera dama

Con múltiples dedicaciones a lo largo de su vida -abogado, asesor, político y, también, actor de éxito-, incluso en el plano personal era conocido en la capital estadounidense por sus fabulosas conquistas. Una virtud que podría convertirse ahora en el único escollo de Thompson para conseguir alcanzar la presidencia americana.

Casado en segundas nupcias con la consultora Jeri Thompson, veinte años más joven que él, pocos son los que ven con buenos ojos a esta mujer, más asidua a las páginas de corazón que a la sección de política de los periódicos.

Con la guerra abierta ya en varios medios de comunicación estadounidenses, The New York Times dedicaba a Jeri una de sus editoriales: «¿Está América preparada para una mujer trofeo?». Su influencia podría ser la responsable del inexplicable fracaso económico obtenido por su marido, quien el pasado junio tan sólo conseguía recaudar 3 de los 5 millones esperados por su comité exploratorio.