La tercera vía del islam

Ángela Rodicio

INTERNACIONAL

Elección presidencial en Turquía. El jefe de Estado número once, desde su creación sobre las cenizas del Imperio otomano, ha provocado una helada respuesta del Ejército. Abdulá Gül, del Partido de la Justicia y del Desarrollo (AKP), heredero del bloque islámico, era el jefe de la diplomacia de la moderna Turquía. Moderna como quiso Mustafá Kemal Atatürk, el militar que hizo olvidar a emperadores y sultanes, a la Sublime Puerta de Estambul-Constantinopla, y se inventó una nueva capital, Ankara.

«Digan lo que digan, la ausencia del jefe de Estado Mayor del Ejército, el general Yasar Büyükanit, y de otros comandantes, en la ceremonia de juramento de Gül, es un hecho significativo. No es difícil imaginar que las fuerzas armadas turcas van a mantener esta actitud excepto en las situaciones legales urgentes.

«Dadas las circunstancia de la República de Turquía, no es realista querer ignorar esta actitud, como no interrogarse por qué es importante en una democracia», escribe el diario centrista Milliye t.

Atatürk pertenecía a la generación de los jóvenes oficiales que tomaron las riendas de los despojos del imperio que se extendió desde el Bósforo al golfo Pérsico, y el Magreb. La Primera Guerra Mundial y la derrota de la política de alianzas de Estambul llevó a la Turquía moderna. Un estado cuyas riendas siempre han estado en manos de los militares. Por eso la apreciación de Milliyet es clave.

A la tercera

Abdulá Gül es amigo y colega de partido del primer ministro, Recep Tayip Erdogan, otra bestia negra de la cúpula militar. Erdogan ha sido el que nombró a Gül ministro de Asuntos Exteriores e hizo posible que tras dos votaciones en el Parlamento fuese elegido presidente a la tercera.

Erdogan fue alcalde de Estambul y, al término de su mandato, en 1998, fue encarcelado durante un año porque leyó un poema en público que los militares interpretaron como una llamada a la objeción de conciencia.

Ahora ambos, Erdogan y Gül -economista formado en el Reino Unido-, prometen una Turquía en la que se den la mano islam y secularismo. De ser así, se materializaría una tercera vía del islam que podría ser la solución para los convulsos países ex otomanos, de Siria a Marruecos, pasando por Irak.