Al mismo tiempo que el general David Petraeus hablaba ante la Cámara de Representantes norteamericana, en la página web del diario The New York Times se enviaba a los lectores a otra dirección, www.moveon.org. En ella, un titular, «¿General Petraeus, o general Betray Us?». La pronunciación es la misma. El nombre del militar de 54 años, los cuatro últimos pasados en Irak, se comparaba directamente a traición.
El general que ha pasado a personificar la última fase de la guerra, recuerdan los dos medios que fueron citados por varios de los oradores, ante las mismas narices de Petraeus-Betray Us, va a pasar a la historia como su colega, William Westmoreland, defensor del refuerzo americano de tropas en Vietnam, en los años 60.
Bagdad es hoy una capital africana, con sus calles repletas de tanques, militares armados hasta los dientes, muros de hormigón, y controles por doquier. Según Petraeus, debe esperar otros tres años y medio para vivir con «normalidad».
Petraeus ha echado la culpa a Irán y Siria. Según él, las Fuerzas de Al Quds, o fuerzas de Jerusalén, tropas entrenadas por las brigadas de élite iraníes, siguiendo la táctica de las guerrillas de Hezbolá en el Líbano, han impedido el éxito.
Una vez más, llegado a ese punto, el genera Petraeus fue interrumpido con los gritos de «mentiroso», y «traidor». Los alborotadores fueron expulsados del hemiciclo.
No se habían vivido momentos más tensos en Washington, desde la guerra de Vietnam.