Rebelión de monjes en Birmania

Miguel A. Murado

INTERNACIONAL

Con la revuelta de los cuencos vacíos buscan mejoras económicas, pero también una disculpa del Gobierno por cargar contra este colectivo en una protesta

23 sep 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

Los monjes de Birmania le han dado la vuelta a su cuenco de las limosnas. Con este gesto ritual de protesta budista encabezan sus manifestaciones de estos días contra la dictadura militar. Bajo la lluvia torrencial que azota el país, el cuenco del revés ha vuelto, literalmente, todo el país boca abajo y abre, por primera vez, grietas en una de las dictaduras más largas y correosas del mundo.

El malestar comenzó en agosto por la retirada de los subsidios al combustible, una de las desastrosas medidas «liberales» de la Junta Militar, que disparó los precios un 500% de la noche a la mañana. Como otras veces, la Junta intentó suprimir las protestas a bastonazos (en 1988 fue a tiros, y murieron 3.000 personas). Pero en esta ocasión cometieron el error de golpear a varios monjes. Esto es lo que ha lanzado a la calle al clero birmano, un oponente temible en un país profundamente religioso.

Tanto es así, que la Junta Militar no parece saber muy bien qué hacer. Ayer, asombrosamente, los monjes lograron incluso reunirse con Aung San Suu Kyi, la Nobel de la Paz que vive confinada desde hace más de una década.

Días atrás, el diario oficialista de Birmania mostraba en portada al general Than Shwe (el jefe de la Junta Militar) arrodillado ante un sacerdote. Los monjes le han amenazado con la excomunión, algo especialmente inquietante para este general supersticioso. Desde luego, a este dictador obsesionado con la astrología sus astros no le están siendo favorables.

La rebelión de los monjes es más sorprendente considerando que el Gobierno lleva años fidelizando la cúpula religiosa mediante la jubilación selectiva de los abades más desafectos al régimen. Por eso es dudoso que las agresivas proclamas que se difunden por el país con la firma de la Alianza de los Monjes de Birmania procedan realmente de ellos. Más bien parecen obra de Generación 88, el núcleo de la resistencia contra la dictadura que dirige el poeta Ming Ko Naim.

Los monjes, en principio, sólo piden una disculpa del Gobierno por su violencia y una mejora en la economía, que les afecta especialmente porque viven de las donaciones.

Pero la falta de respuesta de los militares, o una eventual respuesta violenta, les arrastraría al lado de los activistas pro-democracia, y la visita de ayer a Ang San Suu Kyi puede interpretarse ya como el principio de esta alianza. Si es así, el general Than Shwe tendrá que hacer algo más que arrodillarse para una foto si quiere salir de ésta.