La opositora exiliada Benazir Bhutto y el presidente paquistaní, Pervez Musharraf, alcanzaron anoche un acuerdo de reconciliación nacional que abre el camino para compartir el poder. «Se pusieron de acuerdo en un borrador, que será dado a conocer mañana (por hoy) por el presidente. Benazir Bhutto dio su consentimiento», anunció el ministro de Ferrocarriles, Sheij Rashid, un colaborador cercano del general. El acuerdo despeja el camino para la reelección de Musharraf mañana en el Parlamento, pese al boicot de parte de la oposición.
Horas antes, Bhutto había sido cauta a la hora de anunciar un principio de acuerdo durante una rueda de prensa en Londres, transmitida en directo por las televisiones paquistaníes.
La presidenta del Partido Popular de Pakistán (PPP, principal de la oposición parlamentaria) admitió que las «intensas» conversaciones mantenidas la noche del miércoles con enviados gubernamentales han permitido dar un «paso adelante» y se declaró «optimista» sobre su resultado. Precisó, sin embargo, que antes de dar el pacto por cerrado quería ver el texto final de la «ordenanza de reconciliación nacional» propuesta por Musharraf.
La «ordenanza» prevé una amnistía «para todos los partidos políticos», según Benazir Bhutto, quien mantuvo que beneficiará también a su rival Nawaz Sharif, otro ex primer ministro en el exilio. Tanto Bhutto como Sharif tienen causas pendientes por corrupción ante la Justicia paquistaní.
Musharraf lanzó la noche del miércoles su propuesta de «reconciliación nacional» en una entrevista por televisión, cuando el Tribunal Supremo aún ha de decidir si pospone la elección del presidente convocada para mañana en las asambleas nacionales y provinciales del país.
El Supremo se ha de pronunciar sobre sendas peticiones en ese sentido presentadas por dos candidatos opositores, uno de ellos el del propio PPP.