Esperando el tsunami

Ángela Rodicio

INTERNACIONAL

El primer ministro británico, Gordon Brown, tiene por delante días decisivos en su carrera política. Antes del martes deberá comunicar a la reina Isabel II su intención de disolver el Parlamento, si es que desea convocar, como todos suponen, elecciones anticipadas en noviembre. «Adelante, convoque elecciones», fue la respuesta del líder tory, David Cameron, desde la convención conservadora de Blackpool, reunión ensombrecida por la visita del laborista el pasado martes a Irak.

Con la mirada puesta en las urnas, Brown se ha apresurado a desmarcarse de su predecesor en el tema impopular de la presencia de tropas británicas en Irak y de la alianza a todo riesgo entre Bush y Blair. Desde la misma residencia que ocuparan las autoridades británicas durante los tiempos en los que la antigua Mesopotamia fue un protectorado de Londres, Brown anunció la retirada de mil soldados antes de Navidad y que el Gobierno iraquí se hará cargo de la seguridad de Basora.

Es el momento de empezar a irse. El diario catarí Al Rayad y el panárabe egipcio Al Hayat han comparado la decisión con un tsunami en ciernes. Según Al Hayat , EE.?UU. seguiría los pasos del Reino Unido, y eso explicaría el aumento, hasta 30.000 millones de dólares en una década, en ayudas militares a Israel. Para compensar los efectos del tsunami de inseguridad que se abatiría sobre Oriente Medio. Sin olvidar que, al mismo tiempo que Brown visitaba Irak y se entrevistaba con su colega Nuri Al Maliki, chií como la mayoría de los habitantes del sur de Irak, el presidente del país, el kurdo Jalal Talabani, se hallaba en Washington. Los mismos días en los que el Congreso de EE.?UU. ha votado un proyecto de ley, no vinculante, adhiriendo la solución de una partición de Irak en tres entidades: kurda al norte, suní en el centro, con Bagdad, y chií al sur.

Igual que hace 80 años

«A los cíclopes, con afecto, muchas gracias». Esa era la dedicatoria que Brown firmó, antes de irse, sobre el capó del blindado de una compañía de soldados, destacados por su seguridad a las afueras de Basora. Lo mismo que hace 80 años, contando los minutos que les faltan para irse.