Imponen un código de conducta que castigará a los que pongan en ridículo al jefe del Estado
INTERNACIONAL
Desde la declaración del estado de excepción, la emisión de los canales privados de noticias de Pakistán está interrumpida, lo que ha convertido las páginas web de televisiones y periódicos en la única fuente de información independiente para muchos sobre la situación en el país.
Además, se ha establecido un código de conducta que prohíbe la publicación de informaciones que «difamen, pongan en ridículo o afecten a la reputación» del jefe del Estado, de los miembros de las Fuerzas Armadas o las instituciones.
Pese a estas medidas, las principales ciudades de Pakistán presentaban ayer un aspecto de relativa normalidad, con los comercios abiertos y los transportes funcionando.
En Islamabad, sin embargo, se podía ver una fuerte presencia policial en varios puntos clave de la ciudad, como los alrededores del Parlamento y de la sede del Tribunal Supremo, cuyo acceso fue bloqueado el sábado por la noche.
El estado de excepción fue duramente criticado por los medios impresos, que calificaron la medida de «draconiana» y de un «segundo golpe» de Musharraf (tras el que dio en 1999 para alcanzar el poder), así como por los distintos partidos de la oposición.
Buttho negociará
La ex primera ministra Benazir Bhutto, que regresó apresuradamente a Karachi tras conocer el estado de excepción, también criticó ante los periodistas la decisión de Musharraf, cuyo régimen tildó de «dictatorial» y la consideró en la práctica una «mini ley marcial». Pese a ello, no excluyó un acuerdo con Musharraf si «restablece la Constitución y [...] organiza elecciones libres, justas e imparciales».