Italia pone fin a la crisis con Rumanía limitando las expulsiones de inmigrantes a casos puntuales
INTERNACIONAL
Romano Prodi recibió ayer en Roma a su homólogo rumano, Calin Popescu Tariceanu, para abordar juntos la crisis que ha golpeado a la nutrida comunidad rumana asentada en Italia, más de medio millón de personas, que con un nuevo y polémico decreto se exponía a expulsiones masivas. La cita ha serenado los ánimos de un fenómeno muy inflado por el constante aire preelectoral que se vive en Italia y que, de hecho, ya se está deshinchando. El Gobierno, marcado por sus aliados de la izquierda comunista, ya ha suavizado el decreto y las expulsiones serán puntuales. Prodi y Tariceanu firmaron acuerdos de colaboración, como la formación de una fuerza policial conjunta, y llamaron a la UE a encargarse del problema. La petición concreta es que Bruselas aporte fondos estructurales para programas de integración social de inmigrantes, tanto en el país de origen como en el de llegada. De lo que se está hablando es, sobre todo, de gitanos y de la movilidad de que disfrutan desde que el 1 de enero cayeron las fronteras de Rumanía y Bulgaria con la UE. Ayer mismo, Romano Prodi declaraba en una entrevista al Financial Times que las consecuencias de la entrada de Rumanía habían pillado por sorpresa a la UE.