El ganador de las elecciones renuncia a gobernar Bélgica

Juan Oliver

INTERNACIONAL

02 dic 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

El conservador flamenco Yves Leterme, ganador de las elecciones generales del pasado 10 de junio en Bélgica, presentó ayer su dimisión al rey Alberto II y anunció que renunciaba a ocupar el cargo de primer ministro. Su decisión aleja la posibilidad de que el país salga de su crisis política más larga y viciada -hoy cumple 175 días sin Gobierno-, y aviva el fuego de la escisión entre flamencos y valones. Leterme, líder de los democristianos de Flandes, la región más rica y poblada de Bélgica, dice que abandona a causa de la «intransigencia» de los partidos de Valonia, la comunidad francohablante del sur del país. Por su parte, los políticos valones le reprochan no haber cedido ni un milímetro en su pretensión de reformar la Constitución para dar más competencias a los Gobiernos regionales en detrimento del Estado federal, promesa estrella del programa con el que Leterme acudió a las elecciones. Bélgica tiene una población de unos 10,5 millones de personas, de los que seis millones habitan en Flandes y otros tres millones y medio en Valonia. El millón restante, francófono en su gran mayoría, reside en la región independiente de Bruselas. Distribución Esa distribución tiene mucha importancia en el sistema electoral belga, según el cual, cada comunidad vota solo a los partidos de su región sin que exista la posibilidad de apoyar a los de la otra, salvo en algunos barrios de la capital. Los partidos flamencos tienen garantizada la mayoría parlamentaria, pero se ven obligados a negociar con los valones porque la Constitución establece que el Gobierno debe estar formado paritariamente por ministros de ambas comunidades. La CD&V de Leterme obtuvo en junio el 30% de los votos en Flandes y un 18% en todo el país, y en estos meses ha intentando pactar con los conservadores francófonos del Movimiento Reformista de Didier Reynders, los más votados en Valonia y los segundos a nivel nacional, y los democristianos valones del CDH. Pese a la cercanía ideológica de las tres formaciones, la frontera mental que separa a Valonia de Flandes ha sido un obstáculo insalvable que ha forzado a Leterme a tirar la toalla. La pelota está ahora en manos del rey Alberto II, francófono, a quien se le acaban las opciones para devolver al país su precaria estabilidad: nombrar a un nuevo formador de Gobierno -Didier Reynders es uno de los candidatos-, optar por un Gabinete de salvación nacional o incluso convocar nuevas elecciones.