El último aliado estratégico

Ángela Rodicio

INTERNACIONAL

22 feb 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

El anuncio de los dos principales líderes de la oposición en Pakistán, Asif Ali Zardari y Nawaz Sharif, deja en una posición de debilidad insostenible al presidente, Pervez Musharraf, conocido localmente como Busharraf por su proximidad a la Casa Blanca. Cuando se reeligió a sí mismo, con un autogolpe, el pasado octubre, el jefe del Tribunal Supremo, Iftihar Mohammed Chaudry, declaró ilegal la maniobra. Musharraf proclamó el estado de emergencia y Chaudry fue detenido. Desde hace tres meses, se halla bajo arresto domiciliario.

Ayer por la tarde, Chaudry se hizo con un teléfono móvil y pidió a la liga de abogados del país, 60 de cuyos miembros han corrido su misma suerte, que protesten contra el ex general, que solo ha conseguido, en las pasadas elecciones del lunes, el 15% de los votos.

Zardari, el viudo de la ex primera ministra asesinada, Benazir Bhutto, ganó 87 escaños; Sharif, que metió en la cárcel a Zardari cuando sucedió a Bhutto como primer ministro, 67. La Cámara cuenta con 268 asientos, por lo que, entre ambos, no suman los dos tercios necesarios para gobernar. Por eso han anunciado un ?Gobierno de unidad nacional.

«Es el momento de que estos dos tipos asuman el poder», dijo Bush el miércoles desde África. La pregunta del millón es si son amigos de Estados Unidos. «¡Espero que sí!». Musharraf era su aliado estratégico en la guerra contra el terror por la que su Administración pasará a la historia.

Zardari ha dicho que el nuevo Gobierno tendrá dos objetivos inmediatos: pedir a la ONU que investigue el asesinato de su mujer y luchar contra los islamistas radicales que ahora se mueven libremente por todo Pakistán, no solo el noroeste, como antes de la guerra de Bush. Musharraf, por su parte, ha dicho que no tiene planes de abandonar el poder.