Banja Luka, el centro administrativo del ente serbio de Bosnia, la República de Srpska, fue ayer escenario de la última protesta masiva contra la independencia de Kosovo, que terminó en altercados entre jóvenes radicales y la policía local.
Unas 12.000 personas se manifestaron de forma pacífica, aunque un grupo de 300 jóvenes radicales intentaron romper el cordón policial frente a los consulados de Alemania y del Reino Unido. Tras ser dispersados por la policía, se dirigieron hacia el consulado estadounidense, rodeado de agentes que fueron apedreados y tuvieron que usar gases lacrimógenos para disuadirlos. Durante los desórdenes rompieron el escaparate de una tienda croata.
El resto de la protesta se celebró en una ambiente pacífico, con manifestantes llevando pancartas con inscripciones como «No damos al diablo el alma serbia», «Queremos la independencia de la República Serbia [de Bosnia]», y fotos con la imagen de Vladimir Putin.
Los líderes serbobosnios, encabezados por el primer ministro Milorad Dodik, se dirigieron a los participantes en la manifestación, a la que había sido invitado el primer ministro de Serbia, Vojislav Kostunica, que no asistió. Dodik declaró que Bosnia «nunca reconocerá a Kosovo como Estado independiente».
El Parlamento autónomo serbobosnio hundió en la incertidumbre a la república balcánica el pasado jueves al proclamar que sus ciudadanos tendrían derecho a la secesión si la ONU y una mayoría de países de la UE reconocían la independencia de Kosovo. La República de Srpska compone junto con la Federación croato-musulmana el Estado que surgió de la guerra que devastó esta ex república yugoslava (1992-95). Ambas entidades están unidas por débiles instituciones centrales.
Acuerdo con la UE
La Unión Europea, preocupada por la desestabilización de los Balcanes, espera firmar en abril un acuerdo de estabilización y asociación con Bosnia-Herzegovina, primera etapa hacia la adhesión. El comisario europeo de Ampliación, Olli Rehn, explicó que la condición para la firma es que Bosnia «adopte las leyes necesarias sobre la policía», que debería permitir unificar las fuerzas divididas en las dos entidades y que Bruselas reclama desde hace dos años.
Todos los días se reúnen en distintos lugares de la región, sea el norte de Kosovo (casi siempre en Mitrovica), Serbia o Bosnia, miles de manifestantes a partir de las 12.44 hora local para expresar su repudio por la independencia de Kosovo. Ese horario es una referencia directa a la resolución 1244 del Consejo de Seguridad de la ONU, adoptada en 1999 tras la guerra de Kosovo, que estipula que ese territorio sigue estando bajo soberanía de Serbia.
Polonia reconoció ayer la secesión kosovar, pero insistió en que es un «caso excepcional en Europa». El Parlamento de Azerbaiyán debatirá mañana la retirada de sus tropas desplegadas en Kosovo, tras no aceptar su independencia.