De villano a héroe nacional

I. A.

INTERNACIONAL

01 mar 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

A sus 23 años , el príncipe Enrique es un veterano de las polémicas, pero su paso por Afganistán ha terminado por dejar esa faceta en el olvido, pasando de villano a héroe nacional en pocas horas. Héroe porque ha demostrado un enorme deseo de servir a su país y luchar al lado de sus compañeros de academia. Una perfecta propaganda para la castigada familia real británica.

Atrás quedan sus juergas y polémicas aireadas por la prensa más sensacionalista. El nieto de la reina de Inglaterra ha copado en muchas ocasiones las portadas de los periódicos amarillos. Por ejemplo, en el año 2005, cuando causaron furor las fotografías de un Enrique ataviado con un traje nazi en una fiesta de disfraces, las imágenes en las se veía medio borracho en las discotecas de Londres, las del día que atacó a un paparazi o la reprimenda de su padre Carlos al conocerse sus flirteos con los porros.

Tras las villanías, las proezas, como su labor en las ayudas humanitarias tras el tsunami en Asia o su colaboración con agencias de caridad en la lucha contra el sida y la tuberculosis en Sudáfrica. En su primer acto oficial en solitario se reunió con varios drogadictos e indigentes.

Pero quizás la imagen más entrañable que guardan los británicos del tercero en la sucesión al trono es la de aquel muchacho de 12 años que, dolorido pero firme, rindió el último saludo a su madre, Diana de Gales, el día de su funeral.