El reguero de víctimas que la batalla entre Hillary Clinton y Barack Obama está dejando en su camino hacia la Casa Blanca añadía ayer un nuevo nombre al dimitir la asesora del líder afroamericano y premio Pulitzer de literatura, Samantha Power, acusada de haber llamado monstruo a la ex primera dama.
La caída en desgracia de Power, que desempeña el cargo de directora del Departamento de Política Exterior en Harvard, comenzó tras la publicación de una entrevista en el periódico escocés The Scotman , en la que Power acusaba a Hillary Clinton de «estar dispuesta a cualquier cosa: en Ohio estaban obsesionados porque sabían que era el único lugar donde podían ganar. Es un monstruo y se ha demostrado que se ha rebajado a cualquier cosa».
Aunque el comentario fue, en realidad, realizado fuera de micrófonos y Power pidió disculpas inmediatamente después de su publicación, las declaraciones consiguieron encender aún más los ánimos en una campaña caracterizada por su tono elevado y agresivo.
El senador se desmarca
Así pues, mientras desde el equipo de Hillary Clinton los responsables de la campaña aprovecharon el escándalo ante la próxima cita electoral en Wisconsin, que tendrá lugar hoy, Obama trató de desmarcarse a través de su portavoz, Bill Burton, quien declaró que «Barack lamenta profundamente estas declaraciones, que no tienen cabida en esta campaña». Pocas horas después, Burton volvió a comparecer ante los medios para aceptar la renuncia de Power. «La ha presentado y la hemos aceptado».
Considerada una eminencia en el campo de las letras, Power ganó en el 2003 el premio Pulitzer de literatura por su libro Un problema infernal: América y la edad del genocidio, centrado en la matanza de la comunidad armenia. Al presentar su renuncia en la jornada de ayer, Power reconoció que «es un error que alguien utilice expresiones como estas en la campaña. Pido disculpas a la senadora Clinton y al senador Obama, quien siempre ha dejado claro que no desea este tipo de estrategias en la política».