A pesar del desastre ocasionado por el ciclón Nargis , la Junta Militar, presidida por el general Than Shwe, insiste en celebrar este sábado un controvertido referendo sobre la Constitución, aunque decidió aplazar la votación en 47 de las poblaciones más afectadas. Inmediatamente, el partido de la líder opositora, Aung San Suu Kyi, calificó esa decisión de totalmente inaceptable.
Según un anuncio retransmitido por la televisión estatal, la consulta popular se pospone al 24 de mayo en 47 poblaciones de las regiones de Irrawaddy, Pegu y Rangún, y en los estados de Karen y Mon, donde se mantiene el estado de emergencia declarado el pasado sábado tras el paso de la tormenta. En esas regiones habita cerca de la mitad de los 53 millones de birmanos.
Contra toda lógica, el régimen insiste en mantener el plebiscito en la fecha prevista en el resto del país, en vez de volcarse en asistir a la multitud de afectados por el ciclón.
La respuesta a la revuelta
El referendo persigue cimentar el papel dominante de los militares en el futuro político de Birmania. Es la respuesta del régimen a la llamada revolución del azafrán -por el color de las túnicas de los monjes budistas que lideraron la rebelión social-, que lo puso en jaque en septiembre del 2007. El Gobierno terminó aplastando la revuelta -causando un elevado número de muertos (138 según recuentos fiables nunca reconocidos en Rangún)-, pero debió aceptar la presencia del enviado especial de la ONU, Ibrahim Gambari.
Gambari fue autorizado, bajo presión internacional y por consejo de China -el gran aliado de Birmania-, a reunirse con la principal figura de la oposición democrática, Aung San Sun Kyi. Ella ofreció negociar una transición política, pero la respuesta oficial consistió en un proyecto de nueva Constitución que, aunque contiene elementos positivos, es ante todo un intento de preservación del régimen de los generales.
El partido de Suu Kyi considera que es «totalmente inaceptable que [la Junta ] dé prioridad al proceso constitucional sin tener en cuenta las dificultades que enfrenta el pueblo». Para la Liga Nacional para la Democracia (LND), el régimen militar debe antes que nada aportar ayuda eficaz para las víctimas del ciclón, algo que por ahora no está haciendo.