Guerra entre los narcos y Calderón

Begoña Cabado

INTERNACIONAL

Los capos del crimen organizado en México llaman a los 36.000 policías y militares movilizados por el presidente del país a sumarse a ellos o a morir

29 may 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Con V de Vendetta. Así empezó la semana en México. La guerra contra el narcotráfico del presidente Felipe Calderón ha dado paso a la guerra contra la policía por parte del crimen organizado.

La PFP, Policía Federal Preventiva, sufrió el martes la baja más numerosa de agentes registrada en un operativo contra el narcotráfico. Siete de sus hombres fueron abatidos en Culiacán (Sinaloa) y otros cuatro permanecen heridos graves en el hospital.

El tiroteo comenzó en la madrugada del lunes, después de la persecución durante cuatro horas de dos sujetos que minutos antes habían asesinado a los jóvenes Luis Astorga Ibarra y Edgar Zataráin Medina. La persecución terminó en el número 1.110 de la calle Alba de Acosta, frente a una «casa de seguridad» de presuntos narcos, donde los policías fueron recibidos a balazos.

El mes de mayo ha resultado fatal para el cuerpo, con un saldo de 17 policías federales muertos. Y en lo que va de año, 37 agentes han muerto en Sinaloa, a pesar del operativo Culiacán-Mazatlán en el que participan militares, personal de la Agencia Federal de Investigación, PFP y corporaciones locales.

La movilización de los 36.000 militares y policías a los estados de Sinaloa, Michoacán, Chihuahua y Tamaulipas está dando resultados. La guerra está declarada. Y el mensaje es muy claro: «súmense a nosotros o morirán», les dicen abiertamente los cárteles más importantes del país a las fuerzas policiales.

Al menos, así lo sintieron los 21 policías cuyos nombres y apellidos aparecieron escritos en unas mantas el pasado domingo. Las mantas finalizaban con el mensaje: « Sigan apoydando al JL, Chalo, Mónico, Lewinsky. Att Gente Nva ». La amenazas llegan también por mensajes de voz en las radios internas de la policía, en carteles junto a las carreteras de futuros «ejecutables», y de forma más personalizada, vía mail.

Se puede decir más alto pero no más claro. Y no es la primera vez: el pasado 26 de enero apareció otra lista con 17 nombres y una corona fúnebre. La mayoría de ellos ya están enterrados. Los amenazas no caen en saco roto.

Ejecuciones

El agente de la Policía Ministerial Raúl Martínez Rodríguez también fue ejecutado el martes en la capital del estado de Chihuahua por un comando armado. Aunque su nombre no estaba en la lista de los 21 nombres sentenciados a muerte que aparecieron en la manta el pasado domingo, sus agresores dejaron un mensaje en el automóvil de la víctima: «sigue mandando perros chapito, aquí estamos para toparlos: La Línea».

Los mensajes son directos, multidireccionales. A plena luz del día, sin miedo, sin nada que perder. En respuesta, la Secretaría de Seguridad Pública trasladó ayer 300 efectivos más a la capital de Sinaloa para apoyar a los 740 elementos desplegados en el operativo contra el cártel de Sinaloa.

Y la cosa va para largo. El despliegue del Ejército mexicano para apoyar a la policía en la lucha contra el crimen organizado «durará probablemente dos años más o el tiempo que sea necesario», declaró ayer a la agencia Efe el fiscal general de México Eduardo Medina Mora.