Carlos ya no espera ser Carlos III

Imanol Allende

INTERNACIONAL

El heredero de la corona británica cumple 60 años en medio de un debate sobre la conveniencia de que sea él quien sustituya a Isabel II

13 nov 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

El príncipe Carlos cumple 60 años, motivo que ha sido aprovechado por la sociedad británica para debatir cuál será su futuro, si reinará alguna vez o si tras convertirse en el príncipe de Gales que más años ha ostentado este título en la historia de la monarquía británica (superando a Eduardo VII), cederá la corona a su hijo Guillermo. Pese a que el debate ha dominado las columnas de opinión de los diarios británicos estos días, da la impresión de que a la única persona que ya no le preocupa el debate es al mismo Carlos.

Se podría hablar de una necesaria y forzada conformidad del príncipe para mantener esa impaciencia que lo caracteriza, pero lo cierto es que a tenor del estado de salud de su madre y los genes de los Windsor, soberana a sus 82 años y hasta la muerte, como ya ha indicado la casa real, da la impresión de que Isabel II tiene aún un largo reinado por delante. Los soberanos británicos no deben abdicar, no pueden pasar la corona en vida. Este es el modo de pensar de Isabel II, por lo que a Carlos le quedan muchos años como príncipe de Gales. Tantos, que un dominical como News of the World publicaba el domingo los retratos modificados de Carlos y Guillermo (el primero más envejecido y el segundo con cuarenta años) bajo la pregunta de si Carlos reinará alguna vez.

Motivos para la pregunta hay sobrados. La corona no pasa por un momento boyante tras los escándalos que han tenido como epicentro al propio Carlos. Este dominical se preguntaba si sería bueno para la monarquía ver a un Carlos en la ceremonia de coronación, ya como un anciano con escasa energía y ningún atractivo, flanqueado por su mujer, Camilla, que ha visto descender la proporción de británicos que la quieren como reina de un 28% a un 17%, o por el contrario prefieren tener a un Guillermo joven y confiado, como lo fue su abuela cuando fue coronada con apenas 25 años.

Contra todo pronóstico, los británicos no tienen tan clara la necesidad de modificar la ley de sucesión para que la corona pase de Isabel II a Guillermo. Una reciente encuesta indicaba que el 42% se decanta porque Carlos sucediera a su madre y reinara hasta su muerte, frente a un 35% que prefiere a Guillermo (en el 2005 el porcentaje a favor de Carlos era del 31%).

Los cercanos a Carlos muestran a un hombre conforme y feliz con su vida, en especial desde que hace tres años y medio se casó con el amor de su vida, Camilla Parker Bowles. Da la impresión de que la incógnita sobre si reinará o no ha sido relegada a un segundo plano en su vida. «No tengo tiempo para pensar en estas cosas», indicó hace muy poco.

Cierto. Carlos no ha sido un príncipe inactivo y, en lo posible, ha incidido con su voz en los debates más acuciantes de la sociedad británica, como el cambio climático y el impacto de la nueva arquitectura, por lo que ha sido criticado en numerosas ocasiones. «Podía haber mantenido cerrada la boca y entonces también me hubieran criticado diciendo vaya idiota e inútil es el príncipe, por lo que prefiero ser criticado por lo que hago y digo», afirma en un documental que será emitido mañana por la BBC.