Entre las terminales ocupadas está la de Maracaibo, cuyo alcalde es el ex candidato presidencial Rosales
22 mar 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Soldados venezolanos tomaron ayer el control de siete puertos y aeropuertos, entre ellos los de la ciudad de Maracaibo, segunda en importancia del país y bastión opositor, acatando la orden del presidente Hugo Chávez en un nuevo paso de su desafío a los estados rebeldes para quitarles poder e importantes ingresos.
Los uniformados ocuparon las terminales portuaria y marítima de la petrolera Maracaibo (Zulia ) y las de los estados de Carabobo y Nueva Esparta, así como el puerto de Guanta (Anzoátegui), anunció en una alocución Chávez. «Desde esta madrugada [por ayer] comenzamos a revertir la desmembración de la unidad nacional, del territorio, de la soberanía. Estamos reunificando la patria que estaba hecha pedazos, este es un paso muy importante», dijo el presidente.
«Ahora tenemos el control de los puertos y aeropuertos, como siempre debió ser, del Gobierno central», dijo el presidente, para añadir que esas instalaciones habían sido «expropiadas» por la «burguesía y por los caudillitos regionales a través de leyes violatorias del interés nacional».
La administración de puertos, aeropuertos, carreteras y autopistas era hasta ahora competencia de las gobernaciones. La ocupación tiene lugar en el marco de una reforma legal aprobada por el Parlamento -dominado por los chavistas- que revirtió parcialmente la ley de descentralización, en vigor desde hace veinte años.
Una «medida ilegal»
La reforma es rechazada por los gobernadores de la oposición, a los que Hugo Chávez amenazó con llevar a la cárcel si tratan de impedir su orden a los militares.
Esos mandatarios, que gobiernan en cinco de los 22 estados venezolanos, además de la alcaldía metropolitana de Caracas y la de Maracaibo, consideran que la medida es ilegal y un «arrebato del centralismo», pues sostienen que la misma Constitución venezolana les garantiza esas competencias.
La toma de los puertos y aeropuertos tuvo lugar horas después de que los gobernadores opositores lideraran en Maracaibo una movilización de cientos de personas en apoyo de Manuel Rosales, alcalde de esa ciudad y ex candidato presidencial, al que la Fiscalía acusa de enriquecimiento ilícito y pide su detención. Rosales agradeció el respaldo y reiteró que su enjuiciamiento «es una orden de Chávez». «Es un cobarde que, agarrado de los pantalones de los militares, con los poderes controlados, pretende doblegar al pueblo dándole una patada a la Constitución», dijo, advirtiendo de una «rebelión de los venezolanos contra los atropellos del Gobierno».