Obama calma a los miembros de la CIA que temen una caza de brujas

Tatiana López

INTERNACIONAL

21 abr 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Barack Obama visitó ayer por primera vez el cuartel general de la CIA para acallar los temores a una caza de brujas contra los torturadores. No es el que presidente amenace con depurar responsabilidades. Todo lo contrario. El viernes, tras desclasificar cuatro memorandos internos de la Administración Bush en el que se detallaban las torturas a detenidos, Obama dejó claro que «todos los que cumplieron con sus obligaciones confiando de buena fe en el consejo legal del Departamento de Justicia no serán perseguidos legalmente». Para algunos eso no fue suficiente. ¿Cómo se decidirá quién actuaba «de buena fe», por ejemplo? Esa inquietud se ha hecho más fuerte a medida que el análisis de esos memorandos multiplica el horror de los estadounidenses ante las brutales prácticas de tortura que han estado aplicando. Hasta en 183 ocasiones. Están son las veces que Jalid Sheik Mohamed, considerado el cerebro del 11-S, fue sometido por agentes de la CIA a la técnica de interrogación conocida como «el submarino» (que consiste en dejarlos sin respiración durante varios minutos debajo del agua). Otro miembro de Al Qaida, Abu Zubaida, lo sufrió en 83 ocasiones. El uso de esta tortura en los interrogatorios llevados a cabo por la CIA sobre los dos detenidos se menciona en el pie de página de una nota secreta fechada el 30 de mayo del 2005, de la que ayer se hizo eco The New York Times . Hace dos años, el ex agente de la CIA John Kiriakou confesó a la cadena ABC que Sheik Mohamed lo había cantado todo a los 35 segundos de derramarle agua sobre el rostro para hacerle pensar que moriría ahogado. El detenido prácticamente se ha declarado culpable de todos los grandes atentados terroristas atribuidos a Al Qaida desde 1993 hasta su detención en el 2003. Su deseo es que se le condene a pena de muerte. La decisión de Obama de hacer públicos los memorandos enfureció al ala dura republicana, para quien la acción del presidente no supone más que un paso atrás en la lucha contra el terror. «¿Realmente pensamos que no querremos usar esas técnicas avanzadas de interrogatorio si encontramos a Osama Bin Laden?» se interrogaba el congresista republicano, John Ensig. Unas palabras que se vieron reforzadas la noche del domingo por el ex director de la CIA Michael Hayden, quien en una entrevista de televisión criticaba la decisión de Obama por considerar que «con esta acción EE.?UU. está diciéndole a sus enemigos donde están sus límites, algo extremadamente peligroso en tiempos de guerra.» Además Hayden, quien ejerció como máxima figura de los servicios de inteligencia entre el 2002 y el 2005, criticó la decisión del presidente de prohibir técnicas como la de la asfixia simulada, ya que en su opinión «esta decisión otorgaba una ventaja técnica a Al Qaida , (?) mientras que su eliminación limita la capacidad de la CIA para luchar contra el terrorismo».