Medvédev cumple un año en el Kremlin sin lograr sus objetivos

Rafael M. Mañueco

INTERNACIONAL

Un 80% de los rusos creen que el presidente sigue al pie de la letra el rumbo trazado por Vladimir Putin

08 may 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Hace ahora justo un año tomó posesión de su cargo el actual presidente ruso, Dmitri Medvédev (43 años). En su discurso de investidura prometió desarrollar «las libertades civiles y económicas», conseguir «un Estado más justo y diligente con la ciudadanía» y superar «la actual situación de nihilismo jurídico para que las leyes se cumplan al pie de la letra».

Admitió que «los derechos y libertades son el valor supremo que definen la esencia de la actividad del Estado». Se comprometió a «elevar la calidad de vida de la población». «Debemos aprovechar la oportunidad que se nos presenta de convertir Rusia en uno de los mejores países del mundo en modernización e innovación científica», declaró entonces. Acabar con la corrupción era otra de las metas que se había puesto.

Pero, a fecha de hoy, Medvédev no ha logrado ninguno de los objetivos planteados. Es verdad que el año pasado Rusia creció a una media del 7% anual, las arcas del Estado estaban a rebosar y el gas y el petróleo que vendía en el mercado internacional estaban más caros que nunca.

Recesión y paro

La situación económica es ahora diferente. El país está en recesión, el paro no deja de aumentar y las reservas de oro y divisas se derriten como la mantequilla en la sartén. En tal coyuntura, los expertos consideran que lo prioritario ahora para el jefe del Kremlin es remontar el temporal de la crisis y evitar convulsiones. Los proyectos democratizadores quedan así relegados, pero, inexplicablemente, parece que por el momento también se aplaza la lucha contra la corrupción.

De esta manera, apenas hay diferencias entre la gestión de Medvédev y la de su mentor y actual primer ministro, Vladimir Putin. Un 80% de los rusos creen que Medvédev sigue «al pie de la letra» el rumbo trazado por su predecesor. Hay quien opina que la crisis retardará la emancipación del actual presidente. Otros, sin embargo, como el ex consejero presidencial Gueorgui Satárov, piensan lo contrario: «Hará que afloren las discrepancias entre Putin y Medvédev».

Por ahora, las diferencias son solo de estilo. Medvédev ha concedido una entrevista a la revista Nóvaya Gazeta , publicación muy crítica con el poder y en donde trabajó la reportera asesinada Anna Politkóvskaya. Se ha reunido con grupos defensores de los derechos humanos, algo que Putin nunca hizo.

Incluso ha permitido que un opositor recalcitrante como Boris Nemtsov pudiese presentar su candidatura a las municipales de Sochi. Tiene a gala ser más «comunicable» que su predecesor. Medvédev tiene su propio blog en la web del Kremlin.

Pero, a cambio, en política exterior es más incisivo que Putin. Al menos en apariencia. En agosto del 2008, cuando llevaba solo tres meses al frente del país, Medvédev ordenó a su Ejército invadir Georgia. Reconoció la independencia de Osetia del Sur y Abjasia, medida que complica cualquier intento de arreglo del conflicto. Nada más ser elegido Obama presidente, le dio la bienvenida amenazándolo con sus misiles. Ahora, arremete contra la OTAN con virulencia por hacer maniobras en Georgia.

Medvédev modificó la Constitución y aumentó el mandato presidencial de cuatro a seis años. De ahí que algunos lo consideren un presidente transitorio con la única misión de preparar el terreno para que Putin vuelva al Kremlin en el 2012.