Dimite el ministro de Defensa de Colombia para poder aspirar a la presidencia en el 2010
INTERNACIONAL
«Yo no salgo como candidato a la presidencia. Si el presidente [Álvaro Uribe] decide lanzarse, cuenta con mi total apoyo. Si decide no lanzarse a una nueva reelección, yo seré candidato». Con estas palabras, el ministro de Defensa colombiano, Juan Manuel Santos, dejó la puerta abierta a optar a la presidencia, y la incertidumbre que reina ya hace un año en el país sigue sin despejarse de cara a las elecciones del 2010.
El ministro de Defensa ha sido siempre uno de los grandes paladines del actual mandatario, presidiendo primero el Partido de la U, que obtuvo la mayoría en el Congreso apoyando a Álvaro Uribe, y a la cabeza de la cartera más importante después.
La dimisión de Santos podría implicar que Uribe no se presentará a un tercer mandato. Aunque el ministro saliente no lo aclaró, afirmó a título personal y en charla con la prensa: «Estoy convencido de que el presidente no será candidato».
No obstante, hoy se debatirá en el Congreso la celebración de un referendo para que los colombianos decidan si Uribe puede presentarse o no una tercera vez, candidatura inviable según la Constitución actual.
Santos leyó públicamente la carta que ayer le entregó a Uribe y en la que anuncia que sus labores en el ministerio concluirán el día 23, para después despedirse formalmente de sus colaboradores, que lo ovacionaron en los jardines de la institución.
El ministro saliente será recordado como el que mayores resultados entregó al país en su lucha contra la guerrilla y el narcotráfico. Ayer volvió a referirse al momento más dulce de su gestión: la liberación, en julio del 2008, de Ingrid Betancourt y de otros 14 secuestrados.
Entre sus logros más destacados se encuentra la muerte del segundo al mando de las FARC, Raúl Reyes, en un ataque del Ejército colombiano en Ecuador en marzo del 2008, hecho que desató una guerra diplomática que aún no ha terminado. Santos defendió a ultranza su proceder, como ratificó entonces en una entrevista exclusiva con La Voz, hasta ganarse incluso un regaño público de Uribe por los problemas diplomáticos que causaron sus declaraciones.
El ministro se enfrentó a una moción de censura de la que salió airoso el pasado año, cuando se destapó el escándalo de los falsos positivos, como se designa el asesinato de cientos de civiles por parte del Ejército que luego eran entregados como guerrilleros muertos en combate con el fin de mostrar resultados.