Brown advierte de que podría dejar el poder mañana mismo

Imanol Allende

INTERNACIONAL

21 jun 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

No sorprende que el primer ministro británico, Gordon Brown, se califique de «mal comunicador». Basta con leer la entrevista concedida a The Guardian .

Todo el mundo se puede imaginar que para Brown «las últimas semanas han sido las peores» de su carrera y que se siente «herido por las críticas». Lo que resulta inquietante es conocer el trasfondo de sus palabras, por qué ha querido mostrar su cara más humana, y si es un ejercicio de márketing.

Brown ha sido mostrado como un político implacable, que se aferra al poder heredado de Blair y por el que esperó con paciencia de monje durante diez años como Chancellor. Quizás ahora su gurús de imagen han decidido que es momento de mostrar sus sentimientos. «No me interesa lo que acompaña al poder», dice Brown, y agrega que «sería bueno para mis hijos».

Sus palabras rezuman cierto tufillo a advertencia a los rebeldes laboristas de que podría abandonar el poder en cualquier momento, lo que sería aprovechado por la oposición para exigir unas elecciones anticipadas, que serían el fin de 12 años de Gobierno laborista. «Para ser honesto, podría abandonar todo esto mañana mismo», dice. Incluso se atreve a anunciar cuál sería su trabajo, como si la opción de tirar la toalla hubiera sido meditada: profesor. Brown aprovecha para recordar a sus críticos que su labor ha estado marcada «por una crisis económica sin igual desde la Segunda Guerra Mundial y el mayor escándalo político en los últimos 200 años».

Además, sorprende su inocencia cuando dice que «ha sido toda una revelación comprobar que la política tiene poco que ver con las ideas y mucho con las maniobras».

Por último, compara las tragedias de su vida personal -la pérdida de su bebé en el 2002 y de la visión de un ojo jugando al rugbi- con las crisis en su vida laboral. «He pasado por diferentes problemas en los últimos 20 o 30 años, pero las recientes crisis han sido públicas, por lo que han sido muy dolorosas», admite.