La ambición turca y el cambio de actitud hacia Teherán

La Voz

INTERNACIONAL

19 jul 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

La trascendencia política que Nabucco tiene para la UE no se explica solo por la reorientación de sus relaciones con Rusia. También porque supone un espaldarazo a las aspiraciones de Turquía de reactivar las negociaciones de adhesión. Esas conversaciones avanzaban hasta ahora a paso de tortuga por las reticencias y los obstáculos de Francia y Alemania, que son los principales interesados en Nabucco (las dos mayores compañías gasísticas de Europa son la gala EdF y la germana E.On).

El gas le ha dado a Ankara un inmejorable argumento para exigirle al eje francoalemán un sensible cambio de actitud, ya que el proyecto jamás habría sido posible sin su concurso. Y está en el momento perfecto para reclamarlo, ya que tanto la Presidencia sueca de la Unión como su sucesora, España, son firmes partidarias de su incorporación al club.

Cañerías

Las cañerías geopolíticas del gasoducto que unen a la UE con el vecino turco llegan al conflictivo Oriente Medio, donde residen los aspirantes más firmes a convertirse en suministradores de Nabucco. Sobre todo Irán, que podría encontrarse con una Europa mucho más dispuesta a escuchar sus peculiares razonamientos en materia de derechos humanos y a rebajar las exigencias sobre su polémico proyecto nuclear.