El apego al poder, una pandemia latinoamericana

INTERNACIONAL

03 sep 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

En Latinoamérica parece haberse extendido en los últimos años entre sus dirigentes una pandemia para perpetuarse en el poder. Un mal que no distingue de credo ideológico.

El conservador Álvaro Uribe llegó a la presidencia en el 2002 y logró ser reelegido cuatro años después, tras una polémica reforma constitucional, por la que tres ex congresistas han sido condenado por recibir favores del Gobierno a cambio de su sí a la iniciativa. Ayer el Congreso le dio la posibilidad de gobernar otros cuatro años más.

Antes el colombiano deberá contar con el favor de sus compatriotas vía referendo, la misma fórmula a la que recurrieron antes para ser reelegidos presidentes ideológicamente muy alejados de él: Hugo Chávez, Evo Morales y Rafael Correa. Aunque a los dirigentes boliviano y ecuatoriano, a diferencia del venezolano, la reforma constitucional solo les permite gobernar un mandato más. Chávez, en cambio, tras un intento fallido en el referendo de diciembre del 2007, logró la bendición para su reelección ilimitada en una segunda consulta el pasado febrero.

Otro presidente de la órbita bolivariana, el nicaragüense Daniel Ortega, podría ver cumplida su aspiración de ser reelegido por tercera vez este mismo año. A Manuel Zelaya sus ambiciones de repetir como presidente de Honduras le costaron el cargo, después de que los militares lo dejaran en pijama la noche del 28 de junio en el aeropuerto de la vecina Costa Rica .

El único que no ha sido infectado por el virus de la reelección sin freno, aunque sus fieles lo intentaron, es Lula da Silva. El brasileño se declara a favor de la renovación en la presidencia -la norma que imperaba hasta ahora en América- y ya ha anunciado que no se presentará en el 2014. En la cita electoral del 2010 se lo impide la Constitución.