Varios países europeos expresaron ayer su indignación por el bombardeo de la OTAN que el viernes dejó unos 90 muertos en Afganistán, en momentos en que la UE planea supeditar sus ayudas a la reconstrucción del país a la rápida formación de un Gobierno eficaz y libre de corrupción en Kabul. Berlín, no obstante, justificó la orden alegando que los talibanes entrañaban un peligro para sus tropas.
La controversia sobre el ataque ensombreció el debate que los ministros de Exteriores de la Unión Europea mantuvieron ayer en Estocolmo sobre la estrategia de los occidentales en Afganistán y su relación con el futuro Gobierno. Fue un «gran error», declaró el ministro francés, Bernard Kouchner. La estrategia en Afganistán debe ser «principalmente trabajar con el pueblo afgano, no bombardearlo», fustigó.
El jefe de la diplomacia luxemburguesa, Jean Asselborn, también denunció la operación de la OTAN. «No comprendo cómo se pueden soltar bombas tan fácil y rápidamente», deploró Asselborn. «En la OTAN, también tiene que haber reglas» en la materia, agregó. «Se trata de actos terribles que no deberían producirse nunca», criticó el titular italiano, Franco Frattini. «Esperamos los resultados de la investigación», señaló por su parte el ministro sueco, Carl Bildt.
No obstante, el ministro de Defensa alemán, Franz Josef Jung, justificó el bombardeo contra dos camiones cisterna robados por los talibanes ordenado por uno de sus oficiales: «Cuando a seis kilómetros de nosotros, los talibanes se hacen con dos cisternas de gasolina, ello supone un gran peligro para nosotros», declaró al diario Bild .