El estrechamiento de la ventaja de Merkel en los sondeos convierte al FDP en la bisagra necesaria para formar Gobierno y calienta la semana final de la campaña
20 sep 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Parecía imposible, pero algo tan arduo como la aritmética está logrando animar la campaña electoral alemana en la recta final.
A falta de una semana para que se celebren elecciones generales, la holgada ventaja de la que durante meses disfrutó la canciller Angela Merkel al frente de la Unión Cristianodemócrata (CDU) podría no ser suficiente. Ha visto menguar durante los últimos días la diferencia que la separa de su rival natural, el Partido Socialdemócrata (SPD). Los nueve puntos de los últimos sondeos (26 contra 35) podrían no bastar para salir de ese matrimonio de conveniencia, en el que Merkel se ha visto encorsetada durante los últimos cuatro años.
Su futuro dependerá de la sed de gobierno de los liberales del FDP y de los demás partidos pequeños, dispuestos quizá a entrar en un Ejecutivo tripartito con los socialdemócratas. Hoy por hoy son varias las coaliciones posibles desde el punto de vista de la aritmética electoral.
Aunque nadie duda de que Guido Westerwelle, el líder del Partido Liberal, pronunciará hoy un claro «sí, quiero» a favor de Merkel, en el congreso que celebra este domingo, el FDP volverá a abogar por una coalición de conservadores y liberales, según ha repetido durante la pasada semana su principal dirigente. «Ya demostramos en el 2005 que mantenemos nuestra palabra», añadió el político rubio y homosexual declarado que brilla con su retórica, para dejar claro que no coqueteará con otros partidos que «graven más al ciudadano, como socialdemócratas o verdes».
Bajada de impuestos
El FDP defiende claramente una bajada de impuestos para salir de la crisis y una política neoliberal, más afín al ideario de los conservadores. La canciller Merkel aspira a formar un Gobierno con ellos, tal y como lo hicieron sus antecesores Konrad Adenauer o Helmut Kohl. Sigue siendo la fórmula más plausible según las encuestas, que les dan juntos un 49% de los sufragios, lo que supondría una frágil mayoría de uno o dos puntos frente a un posible tripartito formado por SPD, Verdes y Liberales.
Y es que las declaraciones sobre posibles alianzas que se han venido haciendo estos días podrían convertirse en papel mojado tras el 27 de septiembre. Westerwelle no cambió de chaqueta hace cuatro años y permaneció en la oposición, rechazando un posible Gobierno con los socialdemócratas del entonces canciller Gerhard Schröder y los verdes. Pero tras once años de oposición, y dándoles los sondeos hasta un 12% de los sufragios que los hace imprescindibles, el llamado partido bisagra podría cambiar de pareja de baile si los conservadores no colman sus ambiciones de poder.
Coalición semáforo
Pretendientes no les faltan. Los liberales se ven cortejados tanto por la CDU de Merkel como por los socialdemócratas de Frank-Walter Steinmeier (ahora vicecanciller y ministro de Asuntos Exteriores). Los socialdemócratas abogaron esta semana por la llamada coalición semáforo, que vendría a ser un Gobierno formado por SPD (rojo), Verdes y FDP (amarillo). Verdes y socialdemócratas ya gobernaron casi dos legislaturas juntos (1998-2005), bajo el liderato de Gerhard Schröder y Joschka Fischer.
Steinmeier, el candidato socialdemócrata a la cancillería, necesitaría ahora también de los liberales. Su mayor problema para conciliarlos estriba en que las diferencias en política medioambiental entre verdes y liberales parecen insuperables. Mientras que el partido ecopacifista quiere mantener el calendario del apagón nuclear, el FDP defiende el uso de la energía atómica.
No obstante, sí que hay algo que une a ambas formaciones, y es su rechazo a una nueva edición de la gran coalición, que las apartaría definitivamente del poder. Jürgen Trittin, cabeza de lista de Los Verdes, cargó esta semana contra una prórroga del Gobierno formado por socialdemócratas y conservadores, que «supondrían cuatro años más de la política de bostezos de Merkel», dijo el ministro de Medio Ambiente con Schröder.