La oposición británica reclama la dimisión de la fiscala general, multada por contratar a una indocumentada
INTERNACIONAL
El primer ministro británico, Gordon Brown, no logró ayer acallar las peticiones de dimisión de la fiscala general del Estado, la baronesa Patricia Scotland, tras ser hallada culpable y multada con unos 5.500 euros por contratar a una inmigrante irregular como empleada del hogar. El caso resulta paradójico, puesto que fue la propia Scotland quien, cuando era subsecretaria del Ministerio del Interior en el 2007, ayudó a redactar la ley de empleo para inmigrantes sin papeles, en la que se estipulan las multas a los empleadores que, como ella, no cumplen con la ley.
La Agencia de Fronteras británica, que realizó la investigación, explicó que Scotland contrató ilegalmente a la inmigrante procedente de Tonga, Loloahi Tapui, una ex estudiante a la que le venció la visa hace cinco años y, por lo tanto, sin derecho a trabajo. «La ley exige que los empleadores guarden copias de los documentos que demuestran el derecho a trabajar y, en este caso, el empleador no cumplió ese requisito», indicó la Agencia. Tapui lleva trabajando seis meses en la casa de los Scotland, en el oeste de Londres.
Pero la polémica y la presión de la oposición continuaron ayer, obligando a Scotland a emitir una disculpa pública. «Acepto la conclusión de la Agencia de Fronteras de que no cumplí técnicamente con la ley y me disculpo por haber cometido este error inadvertido», dijo Scotland. La fiscala aceptó que debió «haber tomado y conservado copias de los documentos de contratación». Aseguró que acepta pagar la multa y reveló: «Así lo he hecho».
Antes de tomar un avión hacia Nueva York, Brown dejó bien claro que con la multa y la disculpa el asunto queda zanjado, al menos en lo que a él respecta. «La baronesa Scotland se ha disculpado sin reservas», indicó el premier, agregando que «no son necesarias más medidas».
Pero la oposición quiere la cabeza de esta mujer, que en su apretado currículo figura como la primera mujer negra, nació en la isla Dominica, en ser elegida consejera de la Reina, la primera mujer negra en formar parte del Gobierno británico (1999), y ser la primera mujer en alcanzar el cargo de fiscala general del Estado en el Reino Unido (2007).
Chris Grayling, portavoz de Interior del Partido Conservador, dijo que Scotland debería dimitir. «Después de esto no podemos ver cómo la baronesa Scotland puede desempeñar su puesto con credibilidad», dijo. Por su parte, Chris Huhne, del partido liberal demócrata, se expresó en los mismos términos: «El caso es tan embarazoso que no veo cómo puede continuar en su cargo», manifestó.