El líder del BNP protagonizó en la cadena pública un polémico debate en el que dijo que hoy Churchill sería «islamófobo»
24 oct 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Fue un escándalo. Ver y escuchar al líder ultraderechista y xenófobo británico Nick Griffin en el debate político Question time de la cadena pública BBC suponía un placer mórbido. Pero el papel que interpretó el eurodiputado de 50 años no convenció a casi nadie. Lejos de mostrar una retórica cautivadora y de lograr presentar sus mensajes populistas de forma atractiva, Griffin apareció nervioso, se contradijo, las palabras se le trabaron. Ayer, el líder del Partido Nacional Británico (BNP) denunció que fue objeto de un linchamiento y que la BBC alteró el formato del programa, por lo que pidió que lo inviten de nuevo.
Enojo, frustración, incredulidad, instinto asesino, fue lo que sintieron la mayoría de los ocho millones de telespectadores el jueves por la noche -cuatro veces más de lo habitual-, cuando dejaron el zapeo para escuchar el anacrónico y deshumanizado discurso. También fue terapia psicológica, porque ver a Griffin sentado al lado de una profesora negra que le dio la espalda durante todo el programa, y respondiendo a las preguntas incisivas e inteligentes de los negros que se sentaban entre la audiencia, producía una mezcla entre recochineo y venganza. Sus intervenciones fueron coreadas por un murmullo de desaprobación desde la audiencia.
Ku Klux Klan y Churchill
Entre otras cosas, el ultraderechista Griffin defendió al líder del Ku Klux Klan, David Duke, «con quien me he reunido hace poco y me demostró ser alguien opuesto a la violencia» (risas de la audiencia). Dijo que Winston Churchill hubiera sido un «islamófobo» en la actualidad (furor de la audiencia), y describió a los británicos originarios, como «aborígenes que hacen frente a un genocidio» (de nuevo pataleo de los presentes).
Hubo momentos en los que el ultraderechista, nadie sabe si en un intento por hacer un chiste o contar una anécdota más de su descarrilado pensamiento, dijo: «Yo no soy nazi, nunca lo he sido», y reconoció que estaba equivocado cuando negó la existencia del Holocausto. «No sé por qué decía esas cosas y por qué he cambiado de idea», aseguró.
En otro momento afirmó: «No tengo nada contra los mari? homosexuales, pero ver a dos hombres besándose me horroriza». Quizá, como publicó The Times , su problema viene de la adolescencia, cuando un líder del Frente Nacional (embrión del BNP), Martin Webster, intentó mantener relaciones sexuales con él. Webster dice que Griffin fue y sigue siendo «uno de ellos».