La ex candidata republicana a la vicepresidencia de EE.UU. ajusta cuentas con la prensa y McCain en su libro «Going Rogue»
15 nov 2009 . Actualizado a las 02:00 h.El libro de la ex candidata republicana a la vicepresidencia de EE.?UU. Sarah Palin no estará en las librerías hasta el martes, pero lleva semanas en el primer puesto de los más solicitados. Y por lo que se ha adelantado hasta ahora, Going Rogue no va a defraudar.
En él, la ex gobernadora de Alaska confirma uno de los rumores más extendidos durante la campaña electoral estadounidense: sus malas relaciones con los asesores del candidato a la presidencia, John McCain. Palin cuenta que quiso hablar la noche de las elecciones, pero no la dejaron. Y que fueron los asesores de McCain los que le impidieron acercase a los periodistas.
No hay que olvidar que durante la campaña y después de algunas sonadas meteduras de pata en varias entrevistas, el acceso de los periodistas a Palin se hizo muy complicado. Ya entonces se dijo que eran los asesores de McCain los que no querían que ella volviera a hacer el ridículo en público. Ahora confirma que fue así, aunque las razones que da no son las mismas.
También aprovecha para atacar a los medios de comunicación. Critica duramente a una de las presentadoras estrella de la cadena CBS, Katie Couric. Fue esta la que le hizo entonces una serie de entrevistas, que fueron consideradas desastrosas, ya que Palin demostró que estaba muy mal informada sobre cuestiones fundamentales para el cargo al que optaba. Ahora dice que Couric es parcial y molesta.
En las 413 páginas de Going Rogue -título que puede traducirse por «ir por libre»- habla también de todo aquello que sus seguidores esperan: sus valores tradicionales, su fe y su familia. No obvia el embarazo de su hija adolescente ni la estancia de su vástago mayor en Irak o la enfermedad de su hijo menor, con síndrome de Down.
Un sustancioso anticipo
Going Rogue
sale con una tirada de un millón y medio de ejemplares, y Palin ha cobrado como anticipo 1,2 millones de dólares. El libro empieza en su Alaska y termina cuando a mediados de este año dejó su puesto de gobernadora. Una decisión que ella no ha explicado y que ha servido para especular con que podría presentar un programa de televisión.
Y sobre lo que tampoco se ha pronunciado todavía es sobre sus intenciones para la campaña presidencial del 2012. Pero una reciente encuesta de Gallup decía que hasta el 65% de los republicanos consideran seriamente votar por ella en esas elecciones.