La baronesa que no presume de título

Juan Oliver

INTERNACIONAL

Catherine Ashton se ha labrado paso a paso una sólida carrera en el Reino Unido

20 nov 2009 . Actualizado a las 12:17 h.

Lo más llamativo de la biografía de la socialdemócrata británica Catherine Ashton, y que anoche destacaban todos los despachos de prensa tras su nominación, es que es mujer y que ostenta el título de baronesa de Upholland, la pequeña localidad del noroeste del Reino Unido donde nació hace 53 años. Lo primero no se puede ocultar, pero ella, sin embargo, se cuida mucho de no citar su nobiliaria condición en sus presentaciones y currículos oficiales. Probablemente porque esa noble condición no es lo más importante de su carrera profesional. Ni tampoco su sexo. En su país, Catherine Ashton ha desarrollado una sólida carrera política en las filas del Partido Laborista, donde ha ido creciendo y ocupando diversos puestos de responsabilidad, la mayoría en asuntos relacionados con la defensa de los derechos humanos y la igualdad y de la mujer, el empleo y las condiciones laborales de los trabajadores, entre otras competencias. Además, ha trabajado en los gabinetes de Gordon Brown, y fue la encargada de defender el Tratado de Lisboa en su complicada tramitación por la Cámara Alta, donde también fue responsable de las políticas de igualdad. Precisamente, su condición de defensora de la Unión Europea en un país donde el euroescepticismo se filtra en todas las instancias, incluidas las filas del laborismo, la convierte en candidata idónea para trasladar a sus conciudadanos una idea de Europa mucho más optimista de la que están acostumbrados a recibir de sus líderes. Además, Ashton cuenta con una corta experiencia, aunque experiencia al fin y al cabo, en el Gobierno de los asuntos comunitarios. Llegó a Bruselas en octubre del 2008, para ocupar la cartera de Comercio en la Comisión Europea, tras la marcha de su compatriota Peter Mandelson. Se le atribuye una gran capacidad de trabajo y de diálogo, que necesitará sin duda para poner en marcha el nuevo servicio de acción exterior y para coordinar al Consejo con la Comisión desde su puesto de vicepresidenta de esa institución. Ayer, tras su nombramiento, y a diferencia de Van Rompuy, la recibieron con un ramo de flores.