Los Kirchner sufren su primera gran derrota en el Congreso

Agustín Bottinelli

INTERNACIONAL

En la composición del nuevo Congreso argentino el jueves, el kirchnerismo sufrió su primera y más contundente derrota en la Cámara de Diputados.

La oposición logró así plasmar por primera vez en hechos la derrota electoral que sufrió el oficialismo en las elecciones legislativas del pasado 28 de junio, en las que perdió las mayorías propias en ambas Cámaras tras seis años de dominio.

Con la renovación de diputados y la elección de las autoridades de la Cámara baja y sus comisiones, la oposición logró imponer una amplia mayoría y se garantizó, como consecuencia, el control de todas las comisiones. Además, se alzó con la vicepresidencia primera del hemiciclo, que recayó en el diputado de la Unión Cívica Radical Ricardo Alfonsín, hijo del ex presidente.

Tras una jornada cargada de tensión y especulaciones, los legisladores de la oposición celebraron su victoria. Durante varias semanas, los diputados opositores tejieron una estrategia conjunta para poder terminar con la hegemonía del kirchnerismo. Y cosecharon nada menos que la voluntad de 142 diputados, de diferentes partidos.

Debut con derrota

El oficialismo, pese a todos sus intentos de cooptar legisladores de otros bloques hasta el último momento, quedó en minoría. Néstor Kirchner, que juró como diputado, tuvo que resignarse a debutar con una derrota. Él mismo, ya en el Congreso y solo tres horas antes de comenzar la sesión, decidió que no había que respetar el acuerdo al que se había llegado con la oposición, y por el que el oficialismo mantenía la presidencia de la Cámara, pero perdía la mayoría en todas las comisiones.

Kirchner no pudo frenar la ofensiva opositora y apenas pudo salvar su honor al aceptar para su partido, Frente para la Victoria, la vicepresidencia segunda de la Cámara, y las presidencias de 20 de las 45 comisiones, pero siempre en minoría.

El momento de mayor tensión se vivió cuando la oposición decidió arrancar con quórum propio la sesión ante la ausencia de los diputados oficialistas.

Había transcurrido más de media hora del horario previsto para la jura de los diputados electos y finalmente se vieron obligados a acudir. Con gesto desencajado el ex presidente abandonó el recinto antes del final.