La línea telefónica dispuesta para recibir información sobre las víctimas del incendio ocurrido el viernes en el club nocturno El Caballo Cojo, de Perm, ciudad rusa situada cerca de los montes Urales, aseguró ayer que cuatro españoles «lograron salir a tiempo del inmueble, ya que, cuando se declaró el fuego, estaban muy cerca de la puerta». El número de muertos alcanza ya las 109 personas y hay 127 hospitalizados, de los que 79 están muy graves.
La telefonista no facilitó los nombres de los cuatro españoles, limitándose a decir que «formaban parte del espectáculo». Poco antes, el ministro del Interior, Rashid Nurgalíev, había afirmado que se trataba de dos españoles, a los que «sacaron rápidamente del club sin que sufrieran heridas y los llevaron a su hotel». Por su parte, el Consulado de España en Moscú no tiene constancia de que en la discoteca pudiera haber más de cuatro españoles. En sus registros, figuran seis compatriotas residentes en Perm (todos «niños de la guerra»), pero ninguno de ellos asistió a la velada por el octavo aniversario de El Caballo Cojo . Los cuatro que sí acudieron no parece que vivan habitualmente en Rusia.
El incendio fue provocado por un cohete de feria disparado dentro de la discoteca. El petardo alcanzó el techo, decorado con tiras de caña y paja, e inflamó la cubierta de plástico que recubre el cableado. Tan pronto como las chispas empezaron a saltar, un hombre tomó el micrófono y pidió a los presentes que abandonaran el local. Así se muestra en imágenes grabadas con un teléfono móvil y difundidas por la televisión rusa. En ese momento, dentro del club había más de 250 personas, en su mayoría jóvenes.
Pero nadie reaccionó hasta que las llamas se empezaron a propagar con enorme rapidez. Fue entonces cuando cundió el pánico y todo el mundo se lanzó desesperadamente hacia la única puerta del inmueble que conduce al exterior. El espeso humo, la ausencia de salidas de emergencia y la avalancha humana que se formó hicieron el resto.
Uno de los dueños del club, Anatoli Zak, y su administradora, fueron detenidos junto con otra tres personas, después de darse a la fuga tras el siniestro. El presidente Dmitri Medvédev los ha tachado de «descerebrados» y ha pedido que sobre ellos caiga todo el peso de la ley. El club había sido ya multado en dos ocasiones y hoy iba a ser inspeccionado.