Comparecencia ante la comisión sobre Irak antes de las elecciones
23 ene 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Si hay algo que le sobra a Gordon Brown es arrojo político. A pesar de las innumerables zancadillas, el primer ministro británico ha continuado gobernando un partido que no le quiere, a un país que no le entiende y con un Gobierno en el que todos son Judas. Pero su decisión de aceptar la invitación del presidente de la comisión investigadora sobre la invasión de Irak, sir John Chilcot, para que testifique antes de las elecciones de primavera, tiene más toques de locura que de agallas. O quizás no.
Chilcot siempre ha mostrado su deseo de dejar esta investigación fuera de la lucha partidista, por lo que sorprendía la invitación a Brown para comparecer antes de las legislativas. Más sorprendente es que el lunes recibió un comunicado del premier en el que se ofrecía para comparecer cuando fuera necesario. En el cambio de postura de Chilcot ha podido jugar la presión de los políticos en la oposición, en especial del liberal demócrata Nick Clegg.
Para muchos la involucración de Brown en la toma de decisiones de una guerra impopular y aún hoy muy criticada fue de tal magnitud que su imagen y con ella la de los laboristas se puede ver tan afectada que le reste un buen puñado de votos, lo que aumenta el riesgo de una derrota aplastante a manos de los conservadores.
El que pagó la guerra
Formó parte del Gabinete de Blair -era su ministro de Economía-, y pertenecía al círculo más estrecho de asesores, según declaró Alastair Campbell a la comisión. Además fue Brown quien «pagó» la guerra?
Ayer dijo que él no tiene «nada que temer, nada que ocultar y nada que perder», compareciendo antes de las elecciones generales porque está convencido, nadie sabe por qué, de que su intervención ante la comisión va a reforzar su imagen ante el electorado. Un portavoz de Downing Street indicó ayer que «el premier está dispuesto a aprovechar la oportunidad para explicar por qué el Reino Unido adoptó la medida militar», y agregaba que Brown «cree que es una muy buena oportunidad para contestar a cualquier pregunta que se le someta». Una apuesta muy alta.
La fecha más posible para su comparecencia es la de finales de febrero, principios de marzo, a tan solo dos meses de las generales. Tony Blair comparecerá el próximo viernes.