El presidente de Rusia, Dmitri Medvédev, destituyó ayer a 18 altos cargos del Ministerio del Interior, entre ellos quince generales de la policía y los titulares de esa cartera en varias repúblicas, tras varios escándalos de corrupción. El Kremlin calificó de «rotación de cuadros dirigentes» esa purga sin precedentes de tantos altos cargos y aseguró que el jefe de Estado supervisará personalmente la anunciada reforma del Ministerio del Interior. Medvédev anunció que los policías que cometan delitos serán castigados con mayor severidad que los demás ciudadanos. «He propuesto que la comisión de delitos por funcionarios de Interior sea examinada como circunstancia agravante», dijo Medvédev, quien anunció que ya ha cursado los respectivos proyectos de ley. El Ministerio del Interior ha sido objeto de numerosas críticas por la corrupción y el creciente número de delitos, incluso de sangre, cometidos por funcionarios policiales. El jefe del Kremlin dio un mes al titular del Interior, Rashid Nurgalíev, para que le presente un plan de reforma que incluya medidas anticorrupción y un nuevo sistema de selección de personal. Nurgaliév es considerado un hombre cercano al primer ministro, Vladimir Putin.