Un paso crucial para la paz

Miguel A. Murado

INTERNACIONAL

La costumbre de ver la violencia en Irak tan solo a través del prisma de la ocupación norteamericana o de Al Qaida, dos elementos secundarios en este drama, ha desdibujado el verdadero conflicto iraquí, que no es otro que la revancha histórica entre suníes y chiíes. Desde esa perspectiva, las elecciones de hoy suponen un paso crucial hacia una paz, no solo porque esta vez los suníes vayan a participar, sino porque lo harán a pesar de los obstáculos que les han puesto para desanimarlos.

En las anteriores elecciones del 2005, en vista de su marginación, decidieron retirarse y recurrir a la violencia. El resultado fue la sangrienta guerra civil que se extendió hasta el año 2007. Los suníes la perdieron y comprendieron entonces que, por injusto que fuese el sistema con ellos era mejor participar que quedarse fuera. No ha sido un camino de rosas, y la violencia ha continuado, pero la lección está aprendida, y eso es importante.

La cuestión ahora es si la comunidad mayoritaria chií también ha aprendido su lección. No ha sido así hasta ahora, pero estas elecciones son una buena oportunidad para rectificar.

En primer lugar, habrá que estar atentos al duelo entre el primer ministro chií pero nacionalista Al Maliki y la coalición chií sectaria de la Alianza Nacional Iraquí. Una victoria de estos últimos supondría un revés para el proceso de reconciliación nacional, pero es poco probable (entre otras cosas, porque habrá fraude).

En segundo lugar, habrá que ver si Al Maliki busca un acuerdo con algún partido suní o al menos con el partido intercomunitario de Ayad Alawi.

Nuri al Maliki ha tenido últimamente su propia deriva sectaria, pero la esperanza es que no sea más que electoralismo. Si los suníes repiten la participación de las locales celebradas en el 2009 y entran en el Gobierno no estaremos aún ante el fin de la violencia, pero sí ante el comienzo del fin.

En este sentido, no deja de ser simbólico que los dos principales partidos lleven en sus listas a futbolistas: Karim Sadam clasificó a Irak para el Mundial de México-86, y Ahmad Radhi marcó el único gol en aquella fase final. Lo importante es participar, parecen decir.