El «premier» anodino

La Voz

INTERNACIONAL

07 abr 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Gordon Brown tiene un problema, él mismo. El ex líder laborista Lord Kinnock lo subrayaba cuando decía que «si quieres carisma compra una entrada para el cine, si quieres a alguien que gestione con eficacia, vota al laborismo». Brown es su propio enemigo. No todos los políticos tienen esa imagen de actores de segunda fila como Tony Blair o David Cameron. Brown, además de no tenerla, no hace nada por remediar su carencia. Tiene un tic al hablar, no es fotogénico, no cree en sus propias resoluciones, no sabe manejar los medios de comunicación y encima tiene un carácter de mil demonios que lo ha llevado a rozar el abuso de poder con sus colaboradores. Por eso, el votante laborista votará por un programa electoral y no por un hombre.