La ineficacia militar para combatir la inseguridad y el narcotráfico da paso dos años después al despliegue policial
09 abr 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Con el despliegue de 5.000 agentes, la Policía Federal mexicana comenzó ayer el reemplazo gradual de los militares en Ciudad Juárez, localidad fronteriza con Estados Unidos y considerada una de las ciudades más peligrosas del mundo. El coordinador de la Policía Federal, Facundo Rosas, informó que la policía «toma a su cargo la seguridad pública en Ciudad Juárez, en el estado de Chihuahua, en el contexto de la conclusión del convenio de colaboración del Ejército mexicano con este municipio». Detalló que con la nueva estrategia se incrementará la tarea de inteligencia, análisis e investigación en el combate al crimen organizado, el secuestro y la extorsión. «Para la atención de la zona urbana de Ciudad Juárez se cuenta con 5.000 miembros de la Policía Federal, 412 carros de radio patrulla, 8 vehículos blindados, 90 motocicletas y 4 aeronaves», agregó Rosas. Del total de agentes, unos 120 lucharán específicamente contra el secuestro y la extorsión. La policía también se ocupará de la vigilancia de escuelas y centros de rehabilitación de drogodependientes. El Ejército mexicano, cuyo papel en la lucha contra el narcotráfico no pasa por uno de sus mejores momentos, había asumido dos años atrás las funciones de seguridad pública en Juárez ante la corrupción de las fuerzas policiales. En los últimos meses, la ciudadanía juarense exigía su retirada de las calles por su ineficacia en la lucha contra la inseguridad y el narcotráfico. Con el nuevo plan no queda excluido de la estrategia, sino que seguirá formando parte del operativo para la seguridad en cruces internacionales y en terminales de transporte aéreo y terrestre. Asimismo, los militares tendrán el control de la zona rural y de las comunidades ubicadas en el Valle de Juárez, y mantendrán puestos de control para la entrada y salida de Ciudad Juárez. El plan forma parte del programa «Todos somos Juárez», puesto en marcha por el presidente Felipe Calderón tras la conmoción producida por el asesinato de 16 jóvenes en una fiesta el pasado 31 de enero.