EE.UU. y Rusia abren una fase de distensión en materia de desarme

Macarena Vidal

INTERNACIONAL

La Casa Blanca anunció que el presidente ruso visitará Washington este verano como muestra de cordialidad

09 abr 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Barack Obama y Dmitri Medvédev firmaron ayer en Praga el tratado Nuevo START de desarme nuclear, que afianza las relaciones entre EE.?UU. y Rusia y supone un paso adelante contra la proliferación atómica. Con más de media hora de retraso, los dos presidentes estamparon entre sonrisas sus firmas en las distintas secciones y tomos del acuerdo, que sellaron con un apretón de manos en la Sala Española del Castillo de Praga. El acuerdo, fruto de un año de negociaciones y que limita a 1.550 las cabezas nucleares por país, representa el fin de la separación de los últimos años en las relaciones bilaterales, afirmó Obama, que indicó que en el futuro habrá mayores recortes en el armamento de ambos países. En este contexto, la Casa Blanca anunció que Medvédev visitará Washington este verano, como prueba de distensión. El presidente ruso advirtió que no todo será un lecho de rosas en el futuro. El mayor escollo, a juicio de Moscú, son los planes estadounidenses sobre defensa antimisiles, en particular el escudo que sustituirá al descartado el año pasado en Europa del Este. Rusia ha incluido una declaración que advierte que el tratado solo será viable «si no hay aumento de la capacidad de las sistemas de defensas antimisiles de EE.?UU.». «Estamos interesados en cooperar con nuestros socios estadounidenses en este asunto tan de cerca como sea posible», indicó Medvédev, quien agregó: «Hemos propuesto a EE.?UU. un sistema de defensa antimisiles global. Necesitamos meditarlo». El presidente estadounidense, cuyo país quitó hierro a la declaración al asegurar que es habitual que los países incluyan salvaguardas unilaterales en este tipo de tratados, indicó que ambos países han acordado mantener un diálogo sobre la defensa antimisiles. Estados Unidos afirma que sus proyectos no representan ninguna amenaza para Rusia. Obama se mostró menos conciliador con el programa nuclear iraní e indicó que espera sanciones duras en el Consejo de Seguridad. «No toleraremos que puedan desatar una carrera de armamento en una región vital y amenacen la credibilidad de la comunidad internacional y nuestra seguridad colectiva», afirmó. Medvédev se mostró favorable a la imposición de sanciones «inteligentes» y que induzcan «el comportamiento apropiado» por parte iraní. El acuerdo suscrito, que reemplaza al START de 1991, además de recortar a 1.550 las cabezas nucleares respectivas, limita a 800 el número de vectores para su lanzamiento. Asimismo, limita para cada parte a 700 el número de misiles balísticos intercontinentales, misiles balísticos estratégicos en submarinos y aviones bombarderos estratégicos equipados con armamento nuclear. Su entrada en vigor requiere la ratificación de los legislativos de ambos países, algo que puede tardar aún meses.