El fiscal general dice que no tiene pruebas sobre las presiones de Kazcynski al piloto para que aterrizara
13 abr 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Polonia recupera poco a poco la dirección de sus principales instituciones políticas, económicas y militares tras la catástrofe aérea de Smolensk (Rusia), en la que murieron el presidente, Lech Kaczynski, y buena parte de su élite dirigente. Mientras miles de polacos siguen de luto, los dirigentes del país, con el Gobierno de Donald Tusk a la cabeza, se han enzarzado en la difícil tarea de recomponer en un tiempo récord la cúpula de las instituciones más relevantes. En concreto, debe elegir un nuevo presidente, tres senadores, quince diputados, al gobernador del Banco Nacional, al Defensor del Pueblo y a los jefes del Ejército.
El presidente del Parlamento, Bronislaw Komorowski, que asumió las labores del jefe de Estado, anunció los primeros nombramientos para sustituir a los altos cargos fallecidos. Y en breve se elegirá al nuevo gobernador del Banco Nacional, aunque por ahora los mercados financieros no se han visto afectados. Pero la prioridad principal es fijar la fecha de las elecciones. Komorowski pactará con los partidos la convocatoria de elecciones anticipadas, dentro de unos 15 días. La cúpula del Ejército será nombrada por el nuevo presidente.
Nada indica que los pilotos del avión de Kaczynski fueran presionados para que aterrizasen pese a la niebla y las advertencias de la torre de control. «En el estado actual de la investigación, no existe información en ese sentido», afirmó ayer el fiscal general, Andrzej Seremet. Precisó, sin embargo, que los expertos analizarán los ruidos de fondo en la cabina recogidos en la caja negra para determinar si se hizo «alguna sugerencia a los pilotos».
Según la prensa polaca, la causa del accidente podrían haber sido las presiones de Kaczynski a los pilotos para que no desviasen el vuelo a otro aeropuerto y permitir así que la delegación polaca llegase a tiempo a los actos por la matanza de Katyn.
El primer ministro ruso, Vladimir Putin, prometió una «investigación objetiva y completa», mientras el viceprimer ministro, Serguéi Ivanov, dijo que tanto la grabación de los pilotos como de los sistemas de datos están intactas. No es la única polémica.
El ex presidente polaco y Nobel de la Paz Lech Walesa calificó de «irresponsable» y criticó el hecho de que viajaran juntas en un solo aparato tan elevado número de autoridades nacionales de todos los sectores, desde políticos a economistas, militares, religiosos y hasta deportistas. También el ministro de Defensa polaco, Bogdan Klich, consideró ayer que su país necesita regulaciones para regir los viajes oficiales «que eviten tragedias similares en el futuro».
Tareas de identificación
Los socorristas seguían ayer retirando los cuerpos atrapados entre los restos del avión, mientras los expertos proceden a identificar a las víctimas. En muchos casos será necesario recurrir a análisis de ADN.
El aparato de Estado polaco se esfuerza por organizar cuanto antes los funerales del presidente y de su esposa, Maria Kaczynska, cuyo cadáver fue identificado ayer y será repatriado hoy desde Moscú.
El sábado tendrá lugar un homenaje oficial a las 96 víctimas en la plaza Pilsudski, en el centro de Varsovia, pero los funerales de Estado no se llevarán a cabo hasta que todas las víctimas hayan sido identificadas y repatriadas, según dijo el portavoz presidencial, Jacek Sasin
España guardó ayer una jornada de luto oficial, con las banderas a media asta. Los Reyes y los príncipes de Asturias acudieron a la embajada de Polonia en Madrid para trasladar su pésame.