El ex ministro de Exteriores Miliband se postula para liderar a los laboristas

I.A. LONDRES/LA VOZ.

INTERNACIONAL

13 may 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

El Partido Laborista recogía ayer velas y enfilaba hacia puerto en un intento por reparar la nave tras trece años de navegar por un complicado y a veces tormentoso mar político. Pero no hay lugar al descanso. El que fue ministro de Exteriores, David Miliband, lanzó su candidatura al cargo de líder laborista, pese a que aún no hay un calendario para elegir al heredero de Gordon Brown. El partido necesita un tiempo de autorreflexión para entender en qué se equivocó con el electorado y desentrañar las extrañas actuaciones de dos maquiavélicos como Peter Mandelson y Alistair Campbell durante las horas en las que Brown presentó su dimisión aplazada al otoño y la decisión de entablar conversaciones con los liberaldemócratas.

De momento, una mujer, la que fue viceprimera ministra de Brown, Harriet Harman, fue nombrada líder laborista interina. El comité de la ejecutiva nacional indicó ayer que no tiene la intención de precipitarse en escoger un nuevo líder, que posiblemente se reunirá para establecer un calendario en los próximos días o semanas, elección en la que también participan los sindicatos británicos. Pero es esencial que el partido investigue qué sucedió estos días en la trastienda de Downing Street.

Ayer, ciertos medios británicos acusaron del desconcierto y de la sorprendente renuncia de Brown, seguida por el anuncio de conversaciones con los liberaldemócratas sin haber consultado con miembros del gabinete, a la actuación maquiavélica de Mandelson y Campbell, los dos artífices del Nuevo Laborismo, etiqueta que el martes se despegaba del Reino Unido tras trece años de existencia.

Precisamente, la amistad de Miliband con estos dos hombres, Mandelson y Campbell, puede afectar negativamente a su candidatura al cargo de líder de la oposición, según indicaron ayer fuentes cercanas al Partido Laborista.

Otro candidato que medita presentar su candidatura es Ed Balls, ex ministro y amigo íntimo de Brown. Balls ha sido identificado por los Lib Dem como uno de los principales escollos para negociar la formación de un Gobierno de coalición. Esta crítica puede limitar sus posibilidades de éxito, ya que la sensación general en el Partido Laborista es que el próximo líder deberá de contar con una imagen fresca, casi entrañable, pragmática y juvenil, lo opuesto a la imagen que ofrecía Brown, y cercana a la de Cameron y Clegg.

Valores tradicionales

Pero ayer, la sensación general en los cuarteles laboristas era de necesidad de un tiempo muerto, lo que Peter Hain, ex ministro para Gales, definía como un tiempo para encontrar «una nueva manera de pensar», en temas como reforma política, justicia social, igualdad y medio ambiente. «Tenemos que pensar en poner fin al viejo Nuevo Laborismo y regresar a los valores tradicionales de esta formación», dijo Hain. Otra ex ministra, Hazel Blears, parecía copiar el mensaje electoral de Clegg, cuando ayer, con pesadumbre en su voz, decía: «Tenemos que buscar nuevas ideas, en definitiva, dejar atrás de una vez las viejas políticas de Blair y Brown».