Seúl exige sanciones y Pyongyang advierte con responder con una guerra si se le aplican
21 may 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Los coreanos se encontraron con una escalada de tensión cuando ayer un informe de Seúl confirmó lo que ya desde hacía semanas parecía evidente: que un submarino norcoreano hundió el 26 de marzo la fragata surcoreana Cheonan en el mar Amarillo y mató a 46 marineros. El anuncio desencadenó condenas internacionales y un desmentido, y una amenaza de guerra por parte del régimen de Pyongyang, así como un llamamiento de China a la «moderación de todas las partes».
Un equipo de veinte investigadores de cinco países concluyeron que la explosión que partió al Cheonan en dos fue provocada por un torpedo norcoreano CHT-025 de 250 kilos de explosivos, cuyos fragmentos fueron recuperados.
Corea del Norte calificó inmediatamente como inventos las conclusiones del informe. «Tomaremos medidas enérgicas, entre ellas una guerra general, si se aplican sanciones», advirtió la Comisión de Defensa Nacional, el órgano más poderoso del régimen de Kim Jong-Il.
Iguales «medidas enérgicas», pero esta vez contra Corea del Norte, prometió el presidente surcoreano, Lee Myung-Bak, por la «provocación militar». Su objetivo es que el norte «reconozca su mala acción», con el apoyo de la comunidad internacional, y llevar el caso al Consejo de Seguridad de la ONU.
EE.?UU. condenó «enérgicamente el acto de agresión» y añadió que «definitivamente» tendrá «consecuencias». Las condenas llegaron también de la OTAN, Japón, el Reino Unido, España y la Unión Europea. China, uno de los escasos aliados del Norte, llamó a «la moderación» y agregó que hará «su propia evaluación». El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, mostró su preocupación por la escalada de tensión.