Cambio de escenario de las maniobras, que iban a ser en aguas del mar Amarillo y que China consideró una amenaza
26 jul 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Estados Unidos y Corea del Sur comenzaron ayer cuatro días de maniobras a gran escala en el mar de Japón, como demostración de fuerza ante Corea del Norte, que ha tachado el despliegue de provocación y ha amenazado con «una guerra santa de represalia».
El portaviones nuclear estadounidense George Washington, con capacidad para transportar 97.000 toneladas, partió a primera hora de ayer desde el puerto surcoreano de Busan hacia el interior del mar de Japón escoltado por varios buques destructores lanzamisiles. Con cerca de 80 aeronaves a bordo, entre ellos cazas F-18 y aviones espía E-2C, el George Washington encabeza el que representa el mayor despliegue militar en unas maniobras en Corea del Sur desde hace más de tres décadas, según la agencia local Yonhap. A través de estos ejercicios los dos aliados pretenden enviar un mensaje de fuerza al régimen comunista de Kim Jong-il tras el hundimiento en marzo de la corbeta surcoreana Cheonan en el mar Amarillo, cerca de la frontera con Corea del Norte.
Un equipo internacional de investigadores concluyó en mayo que el buque se fue a pique a causa de un torpedo norcoreano, aunque Pyongyang lo niega y asegura que las pruebas en su contra fueron fabricadas por Corea del Sur.
Tensión
Hoy lunes se cumplen cuatro meses de ese hundimiento, que acabó con la vida de 46 marinos, disparó la tensión en la península coreana y llevó a Estados Unidos y Corea del Sur a organizar en respuesta las maniobras «defensivas» que comenzaron hoy.
En las operaciones participan 8.000 efectivos de las fuerzas armadas ambos países, además de varios buques de la Séptima Flota de la Marina de Estados Unidos, al menos un submarino nuclear y unos 200 aviones de combate, entre ellos varias unidades de la clase F-22 Raptor.
El portaviones estadounidense George Washington tiene por su parte un radio operativo de 1.000 kilómetros, lo que significa que durante estos ejercicios tendría capacidad suficiente como para alcanzar el territorio de Corea del Norte e incluso ir más allá.
En un principio las maniobras se iban a desarrollar en aguas del mar Amarillo, entre la costa occidental de la península coreana y China. Sin embargo, Pekín (el principal aliado de Corea del Norte) se opuso al considerar el despliegue una amenaza para su seguridad, por lo que, en una aparente concesión a China, finalmente se cambió el escenario a la costa oriental de la península coreana.