El fuego no da tregua a los rusos

Rafael M. Mañueco MOSCÚ/COLPISA.

INTERNACIONAL

La histórica ola de calor y el humo de los incendios multiplica por dos la tasa de mortalidad en Moscú

10 ago 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Los rusos desconfían de la información oficial sobre la supuesta buena marcha de la lucha contra el fuego. Cualquier dato esperanzador se ve desmentido por la cruda realidad. Así sucedió, ayer cuando, después de que el domingo el Ministerio de Protección Civil anunciara que los incendios tendían a disminuir, la capital rusa apareciese otra vez envuelta en humo.

A lo largo del día el cielo empezó a ser de nuevo azul, después de días de color marrón, y una tenue brisa parecía anunciar que se avecinaba el final del suplicio que la polución infringe a las vías respiratorias y a los ojos. Pero no, al final de la tarde regresaba el manto de humo y el olor a combustión se colaba de nuevo en el interior de las casas.

La breve tregua que había permitido ventilar la enrarecida atmósfera de habitaciones cerradas durantes días a cal y canto tocaba su fin. De nuevo las viviendas moscovitas volvían a ser como saunas, con temperaturas superiores a las de la calle. Ayer descendieron solo hasta los 35 grados.

Según el ministro de Protección Civil, Serguéi Shoigu, «necesitamos viento, da lo mismo en qué dirección, pero viento que limpie la atmósfera».

La segunda mala noticia que ayer apesadumbró a los moscovitas fue que la mortalidad en la ciudad se ha duplicado. La dio Andréi Seltsovski, responsable del departamento de Sanidad del Ayuntamiento capitalino.

Según Seltsovski, «en condiciones normales la media de decesos diarios en Moscú se sitúa entre los 360 y los 380, pero ahora estamos alrededor de los 700». El funcionario municipal advirtió que ya están ocupadas 1.300 de las 1.500 plazas existentes en los depósitos de cadáveres de la ciudad, dando a entender que habrá que darse prisa en enterrar a los muertos.

Otro centro nuclear

El número de focos activos en la actualidad asciende a 557, tres más que el domingo, y amenazan otro centro nuclear más, el Mayak, en los Urales. Las autoridades rusas decretaron ayer el estado de emergencia en torno a este centro de procesamiento de desechos nucleares.

Mientras tanto, el presidente Dmitri Medvédev y el primer ministro Vladímir Putin centraban como de costumbre los informativos de las televisiones. El primero viajaba a la república de Mari-El, para interesarse por los trabajos de extinción, y Putin reunía a su Gabinete para constatar lo que para todos es ya evidente, que el país carece de medios suficientes para hacer frente a los incendios.

El viaje relámpago de Medvédev a Abjasia el domingo, para recordar la guerra con Georgia, en mitad de los fuegos ha levantado numerosas críticas de opositores y analistas. El politólogo Stanislav Belkovski cree que el régimen corrupto del tándem Medvédev-Putin no es ya capaz ni de apagar incendios. Ve a ambos dirigentes «agotados» y asegura que la Rusia actual se parece mucho a la Unión Soviética en la víspera de su desintegración.

Los separatistas chechenos se mofaban desde su web islámica de los sufrimientos de los habitantes de Moscú. «Mueren como moscas», rezaba el título.