Golpe al Estado

Leoncio González

INTERNACIONAL

21 oct 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

¿Existe una competición entre los líderes europeos para demostrar quién acomete el ajuste fiscal más duro? Si no es así, lo parece. Los recortes anunciados ayer por George Osborne, sumados a los comunicados el día anterior en materia de Defensa, sugieren que en Europa se libra una carrera de relevos por el título de cirujano de hierro. Las restricciones británicas dejan atrás las promovidas por Sarkozy y Merkel y, desde luego, hacen palidecer las adoptadas por países con cuadros económicos muy complicados, como Grecia o España.

Se dirá que son inevitables, dado que la deuda legada en herencia por los laboristas era descomunal y que cualquier tentativa de recuperación económica pasaba por su disminución. Sin embargo, la drástica dureza con que se aplica la rebarbadora sugiere que, amparándose en la necesidad de equilibrar las cuentas, el tándem formado por Cameron y Clegg está dando un paso que va más allá por razones ideológicas. Consiste en aprovechar la crisis para patentar un Estado más delgado y, en consecuencia, reducir aún más el peso de lo público en favor del sector privado.

No puede sorprender ya que encaja con la tradición iniciada por Margaret Thatcher, es coherente con la fe absoluta que deposita en las fuerzas del mercado el capitalismo anglosajón y coincide con lo que propusieron durante la campaña conservadores y liberales. Lo que sorprende es que, apenas dos años después de que se hubiese reclamado el retorno del Estado como respuesta a la recesión, el único guión que se siga en Europa para salir de ella sea darle un golpe tras otro.