Una desgracia de la vida, no más

La Voz REDACCIÓN/LA VOZ/EFE.

INTERNACIONAL

Cuatro de los 33 mineros chilenos rescatados explican en España su odisea

22 oct 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

El plató de una televisión española, Antena 3, ha sido la primera parada en el extranjero de cuatro de los 33 mineros chilenos que estuvieron atrapados 700 metros bajo tierra durante 70 días. Ariel Ticona, Víctor Segovia, Esteban Rojas y Pablo Rojas llegaron a España acompañados por sus esposas, entre las cuales destacaba la de Ticona porque traía en brazos, envuelta en una manta, a la pequeña Esperanza, la niña que nació mientras su padre se hallaba sepultado en la mina. «La traje para disfrutar de ella porque no he tenido la oportunidad», se justificó Ticona, el más hablador de los mineros. Explicó que no se siente afortunado, ya que lo ocurrió, dijo, fue «una desgracia de la vida que nos pasó, no más». En la que ha sido su primera salida de Chile desde que fueron rescatados, los mineros, cansados del viaje, se mostraron reticentes a hacer declaraciones a los numerosos periodistas que aguardaban su llegada en el aeropuerto de Barajas. No obstante, tras ser recibidos por el embajador de Chile en España, Sergio Romero, se avinieron a responder a dos o tres preguntas. «Estamos contentos de estar acá y vamos a poder disfrutar de lo que dicen que es España», declaró Ticona. Al igual que sus compañeros, agradeció el cariño que recibieron a su llegada. Admitió que no les sorprendió, porque en Chile fue «mucho más». Ticona añadió que, pese al trauma vivido, está dispuesto a regresar a la mina, aunque «obviamente en otras condiciones y con las medidas de seguridad que correspondan». «Volveré a la mina, soy minero y se lleva en la sangre», declaró. Víctor Segovia, apodado por sus compañeros el Cronista porque escribió todo lo que ocurría en el interior de la mina San José, aseguró a la corresponsal de la Televisión Nacional de Chile (TVN), que esos escritos son «un recuerdo personal» y que, de momento, no va a publicarlos. Por su parte, Pablo Rojas, que predijo el derrumbe al advertir semanas antes que la mina «lloraba», se mostró muy contento por estar en España, país que tenía ganas de visitar. Rojas, conocido entre sus compañeros como el Cañita, llegó a «tomar gusto» a la adrenalina de trabajar bajo tierra. Respondió con un simple y rotundo sí cuando se le preguntó si aprovechará la repercusión mediática que están teniendo para tratar de mejorar las condiciones de seguridad en la mina. Al igual que sus compañeros, es la primera vez que sale de Chile. De hecho, las autoridades han tramitado sus pasaportes en un tiempo récord para que pudieran viajar a Madrid. El embajador de este país en España, Sergio Romero, ha destacado la importancia de la presencia de los mineros, porque, como en el resto del mundo, «aquí se siguió con mucha expectación un rescate que colocó al ser humano por encima de toda consideración».