Corea del Norte disparó decenas de obuses sobre una isla habitada, matando a dos marines y provocando una respuesta militar del Sur
24 nov 2010 . Actualizado a las 02:40 h.Corea del Norte disparó ayer decenas de obuses contra una isla habitada de Corea del Sur, matando a dos marines y provocando una réplica inmediata del Ejército de Seúl, en una situación regional ya tensa por la revelación de un nuevo programa de enriquecimiento de uranio de Pyongyang. El vecino del sur advirtió que tomará represalias en caso de nuevas provocaciones, tras uno de los incidentes fronterizos más graves desde la guerra de Corea (1950-53).
El Ejército de Seúl aseguró que sus cañones respondieron al ataque -lanzado a las 14.34 hora local (6.34 en España)- con ochenta disparos sobre las posiciones norcoreanas y les causaron daños significativos.
El intercambio de fuego se prolongó durante unas dos horas, en las que, según la agencia surcoreana Yonhap, unos cincuenta proyectiles de artillería norcoreanos cayeron en la isla de Yeonpyeong, ubicada en la tensa frontera del mar Amarillo, muy cerca del lugar donde fue hundido en marzo el buque Cheonan por un torpedo del Norte.
El balance hasta el momento es de dos marines surcoreanos muertos, cinco militares heridos graves, otros once de carácter leve y cuatro civiles con lesiones. Inmediatamente después del intercambio de fuego, las tropas surcoreanas fueron puestas en su máximo nivel de alerta y se ordenó el despliegue de cazas de combate en la zona, así como la evacuación por barco de los residentes en la isla.
Los dos marines muertos, de 24 y 20 años, se encontraban en unas instalaciones militares que fueron las más afectadas por los disparos, aunque toda la isla se sumió en el caos y decenas de casas ardieron.
El presidente de Corea del Sur, Lee Myung-bak, consideró que el suceso puede considerarse «una invasión del territorio surcoreano», con la gravedad que supone atacar a civiles, y ordenó que se ataquen bases de misiles norcoreanas en la costa si se detectan signos de una nueva provocación.
Acusaciones de Pyongyang
Corea del Norte, por su lado, acusó a Seúl de iniciar el intercambio de disparos, dentro de las maniobras militares anuales que realiza en la cercanías de esa zona, en las que participan unos 70.000 militares, y amenazó con una respuesta militar «sin piedad» si se ataca su territorio.
El incidente coincidió con la llegada a Pekín del representante especial de EE.?UU. para Corea del Norte, Stephen Bosworth, para tratar con las autoridades chinas el programa nuclear norcoreano, y unos días después de que un científico estadounidense indicara que las autoridades del hermético régimen comunista, que dispone del arma nuclear, le habían mostrado una enorme y nueva planta de enriquecimiento de uranio con cientos de centrifugadoras ya instaladas.
Corea del Norte había mostrado últimamente su disposición a retomar las negociaciones nucleares, pero la Administración Obama insiste en que antes debe dar pasos concretos.
El régimen comunista de Kim Jong-il, que se encuentra inmerso en pleno proceso de sucesión, está molesto además por la estricta posición del actual Gobierno surcoreano, más proestadounidense que el anterior, y que ha frenado todos los contactos y ayudas al Norte.