China admitió ayer que apuesta por la reunificación de la península coreana, como aparece en algunos de los centenares de miles de documentos desvelados a través de Wikileaks, pero se negó a hacer comentarios sobre sus relaciones con Estados Unidos.
«China siempre apoya que el Norte y el Sur de la península celebren diálogos y consultas para mejorar las relaciones, cooperen y se consulten para lograr, en último término, una reunificación pacífica», destacó en rueda de prensa el portavoz del Ministerio de Exteriores, Hong Lei. Con estas palabras, Hong admitió uno de los puntos clave en las revelaciones de la web, el de que China apuesta a largo plazo por una Corea unificada pese a que públicamente defienda la existencia del régimen comunista de Kim Jong-il, aunque se negó a comentar directamente otros contenidos.
«No queremos ninguna alteración de las relaciones entre China y Estados Unidos», dijo el portavoz oficial, que se negó repetidamente a comentar las informaciones aparecidas.
Otra de las filtraciones señala que el Gobierno chino autorizó la intrusión en los sistemas informáticos de Google en el país, causando un grave conflicto entre la compañía y Pekín a principios de este año.
Envíos a Irán
También revelaban los intentos infructuosos de Washington para que Pekín detuviera el envío de material nuclear de Corea del Norte con destino a Irán, o la creciente desconfianza entre el régimen y el máximo líder norcoreano, Kim Jong-il, pese a que normalmente se los sitúe en la misma línea política.
Justo en momentos en que la situación está más tensa que nunca entre Pyongyang y Seúl, las revelaciones ayudan más bien poco, según los expertos.
En opinión del director de proyectos de la Fundación Friedrich Nauman en Seúl, Walter Klitz, las revelaciones de Wikileaks de la parte china «causarán mucho revuelo en Corea del Norte», dijo. Sobre todo las conclusiones de un destacado funcionario chino que señala que el régimen norcoreano es un «niño malcriado» o la especulación de que el régimen tiene una posibilidad de sobrevivir si Kim Jong-il muere.
Esos datos podrían dar alas a los mandatarios norcoreanos, pues «podrían deducir que China y EE.?UU. tienen [en realidad] otras intenciones». Pyongyang podría decir ahora: «Ya no estamos interesados en dialogar».
Ambiciones nucleares
En medio de la tensión entre las dos Coreas y las maniobras aeronavales lideradas por EE.?UU. en el mar Amarillo, Pyongyang reafirmó ayer su ambición nuclear revelando que dispone de «miles de centrifugadoras» para enriquecer uranio en una planta, que mostró a un científico estadounidense días antes de su ataque a la isla surcoreana. El temor es que la planta sea reconfigurada para enriquecer uranio a un nivel que permita fabricar armas nucleares.
Tras el anuncio norcoreano, la Casa Blanca insistió ayer en que China tiene la obligación de presionar a Corea del Norte para que ponga fin a su «comportamiento beligerante»