Una presionada UE pide a Egipto elecciones libres, pero sin exigir renuncias

Anna Pelegrí BRUSELAS / AFP

INTERNACIONAL

Europa pidió ayer elecciones libres y justas en Egipto tras verse presionada para romper con su diplomacia de guante de seda y acompañar el cambio en ese país clave para la estabilidad de la región. La UE exhortó a las autoridades egipcias «a emprender una transición ordenada» con un Gobierno de unidad interino que pueda conducir un «proceso de reformas democráticas», que lleve a su vez a «elecciones libres y justas», según el texto de conclusiones de los ministros de Exteriores reunidos en Bruselas. Criticada por haber hecho durante décadas la vista gorda sobre las carencias democráticas en los países de la ribera sur del Mediterráneo, la UE dio un paso al frente y urgió al presidente Hosni Mubarak a que atienda los llamamientos de su pueblo, pero sin exigir su partida. La referencia a las elecciones fue acordada a última hora, después de que la jefa de la diplomacia europea, Catherine Ashton, hubiese evitado hablar de unos comicios. Hubo opiniones divergentes en este punto. Francia y el Reino Unido preferían dar «margen» a Mubarak y no «interferir» en el proceso. Alemania, España y otros socios defendieron reclamar elecciones. Un mea culpa La ministra Trinidad Jiménez rechazó que la respuesta de la UE a la rebelión egipcia «llegue tarde» o a la zaga con respecto a EE.?UU., que el domingo ya pidió una transición pacífica. Pero algunos de sus colegas entonaron el mea culpa, como el luxemburgués Jean Asselborn, que reconoció que Europa se «ha centrado demasiado en el pasado en la política exterior de muchos países árabes, olvidando un poco que hay gente que vive allí, que también quiere la democracia y el derecho a decidir por ellos mismos». «Es hora de poner fin al miedo dominante que existe en Europa a la democracia en el norte de África», señaló Álvaro de Vasconcelos, director del Instituto Europeo de Estudios sobre Seguridad. El Viejo Continente debe «romper» con la idea de que los llamados «regímenes seculares en el mundo árabe -pese a su corrupción y opresión- representan un baluarte contra los islamistas radicales», dijo.