Más de un millón contra Mubarak

Fátima al Bacha EL CAIRO / AFP

INTERNACIONAL

El presidente descarta exiliarse y dice que no se presentará a la reelección en septiembre

02 feb 2011 . Actualizado a las 12:06 h.

Más de un millón de manifestantes se concentraron ayer en el centro de El Cairo para gritar al unísono «Mubarak vete», según fuentes de seguridad. Ya entrada la noche, el denostado Hosni Mubarak se dirigió a la nación por televisión para anunciar su renuncia a presentarse a la reelección una vez concluido su mandato en septiembre y descartó exiliarse, al señalar: «Este país es mi patria y voy a morir en suelo egipcio». Su intento por calmar a la calle no caló entre sus compatriotas, que insistieron en que debe abandonar el poder inmediatamente.

Mubarak anunció que garantizará un traspaso pacífico del poder y que hasta el fin de su período allanará el camino para las elecciones libres con modificaciones en la Constitución. Explicó que ha pedido a su vicepresidente, Omar Suleimán, que inicie el diálogo con todas las fuerzas políticas. «Los acontecimientos de estos días demandan de nosotros que elijamos entre el caos y la estabilidad», dijo. «La historia me juzgará por mis méritos», añadió. Y terminó su discurso diciendo: «Que Dios proteja este país y a su pueblo».

El norteamericano Obama, habría instado a su par de Egipto a renunciar a la reelección, según el diario The New York Times. El mensaje habría sido entregado a Mubarak a través del ex diplomático Frank Wisner, enviado por la Casa Blanca a El Cairo.

Horas antes, el nuevo jefe de Gobierno, Ahmed Shafiq, declaró a la cadena Al Hayat que está dispuesto a dialogar con la juventud, después de pedir perdón por no haberla escuchado.

Presión internacional

A medida que la plaza Tahrir (Liberación) comenzaba a llenarse de manifestantes, la comunidad internacional tomaba distancias con el régimen. El primer ministro turco, Recep Tayip Erdogan, exhortó a Mubarak a responder sin vacilación a la «voluntad de cambio». El Reino Unido pidió al líder egipcio oír las aspiraciones de su pueblo. Y Francia apuntó que «el baño de sangre debe cesar». Un día antes, la Unión Europea había dado un paso al frente al exigir elecciones libres y justas.

Ancianos, jóvenes, activistas de izquierda e islamistas confluyeron desde primera hora del día hacia la plaza centro de la rebelión, en un ambiente festivo y sin que se registraran enfrentamientos, pese a que de forma paralela se reunieron unos 2.000 fieles al presidente que gritaban «¡Sí a Mubarak, no a las manifestaciones y al sabotaje!».

En la multitud había familias enteras, con niños que jugaban a la guerra. Los transeúntes aplaudían al pasar delante de un maniquí que representaba al mandatario colgado, con una estrella de David en la corbata y fajos de dólares en los bolsillos.

Al caer la noche, decenas de miles de personas permanecían en la plaza cantando canciones de la legendaria Umm Kalzum, sentadas y agarradas de las manos. Algunos grupos de manifestantes hicieron hogueras para afrontar la fría noche de El Cairo. «Mubarak se va, nosotros nos quedamos», gritaban determinados a seguir en la plaza hasta la renuncia del presidente.

Los militares que rodeaban la plaza daban la impresión de estar relajados. El Ejército dejó claro el lunes que consideraba «legítimas» las reivindicaciones del pueblo y anunció que no recurriría a la fuerza.

También decenas de miles de personas se concentraron en la segunda ciudad del país, Alejandría, y en Ismaeliya, el Sinaí, Suez, Mansura, Damnhur, Arish, Tanta y El Mahalla el Kubra.

La marcha de Alejandría, que reunía a cientos de miles de personas, fue convocada en respuesta a la decisión de las autoridades de interrumpir el tráfico ferroviario desde el lunes para impedir el acceso a El Cairo.

«A más tardar, el viernes»

El ex diplomático Mohamed el Baradei instó a Mubarak a abandonar el poder «a más tardar el viernes», en declaraciones a la cadena Al Arabiya. «No creo que quiera ver más derramamiento de sangre», sostuvo, para luego sugerir a la oposición a comenzar a prepararse para un «nuevo Egipto».

La oposición también llamó a una huelga general en un país de 80 millones de habitantes que de todos modos ya está paralizado, sin trenes, con los bancos y la Bolsa cerrados, las gasolineras con las reservas agotadas y los cajeros automáticos vacíos.

El lunes dejó de operar el último proveedor de Internet. En respuesta al bloqueo, Google decidió involucrarse en la crisis y anunció la puesta en marcha de una herramienta para colocar mensajes en Twitter por medio de llamadas telefónicas.